Una amiga publicó un post sobre un ser querido, fallecido recientemente. Comparto una reflexión que le escribí...
¿Es pues la muerte el final de la vida?
Creo que ya tú sabes la respuesta.
Pero cuando son los cercanos, los contemporáneos nuestros, los que llegan así al final de su vida, me hace pensar que, probablemente, ¿quién sabe?, a lo mejor, nosotros mismos nos estamos acercando a la luz que precede al advenimiento de nuestro propio ocaso.
Debería esto traernos a reflexión y a reevaluar nuestros propios pasos:
¿Hemos hecho ya la parte que nos toca?
¿Hemos entendido ya el verdadero sentido de la vida?
¿Hemos exprimido ya las respuestas del universo desbocado?
Créditos del texto: Amaponian Visitor ()
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