Sólo un pequeño post en honor a cierta gente que considero especial. Está dirigido a algunos ex-compañeros de trabajo que tal vez reconozcan a dos personajes que menciono aquí. Son dos señoras de las que, por muchos años, estuvimos comprando el desayuno. Había una extrovertida que hablaba mucho y otra que era más bien tímida y de pocas palabras.
Las empanadas de Betty siempre eran grandes y excelentes. Los jugos de Simona siempre eran jugos naturales muy buenos. Ahorita me río recordando ciertas preguntas desconcertantes que me hacía Simona al prepararme el jugo de piña: ¿le echo azúcar? ¿se lo cuelo?
Obviamente estoy hablando de tiempos en los que podíamos pagar estos desayunos casi todos los días. Esos tiempos y esa holgura quedaron lejos en el pasado. Las fotos son, ambas, del 16/FEB/2007.
Créditos del texto e imágenes: Amaponian Visitor ()