Hace unos días estuve en casa de mis padres, paseándome por parajes que me conectan con mis raíces. Es una de las pocas distracciones que aún me quedan. Sólo voy cuando alguno de los carros de mis hermanos pasa cerca de mi casa y me invitan.
Siempre aprovecho para improvisar en ensayos fotográficos. Con esta cámara, yo diría que sólo algunos close-ups resultan realmente buenos.
Mi familia salió a dar un pésame. Yo también pensaba ir, pero acepté la invitación de mi papá para bañarnos en el río. No estuve listo a tiempo. La charla con mi papá se puso interesante.
Entre tantas cosas que hablamos, me contó que había sufrido una caída reciente, cargando un tobo de agua. Se cayó y rodó un buen tramo llegando a la orilla del río. Necesitaba ayuda para levantarse, pero no hubo quien lo ayudara. Gritó y nadie escuchó. Así que sacó fuerza de su interior y llegó hasta la casa. Por suerte no tuvo fracturas.
Traté de concientizarlo sobre los peligros de ciertas actividades a su edad.
Lo hice muy sutilmente:
"Uno tiene que darse cuenta cuando ya uno está viejo. Sobre mi edad, yo me di cuenta hace años"
Y mi papá contesta:
"Sí... Pero yo me he puesto a sacar cuentas y veo que todavía no estoy viejo..."
Ja ja ja... Ése es mi papá...
Cuando yo era adolescente, mi papá me decía:
"Quiero verte un día llegar a la NASA"
Para ese tiempo, mucha gente interpretaba que en la NASA estaban los mayores genios.
Yo le dije:
—"¡Caramba!... ¿Y usted cree que aún yo tengo esperanza de llegar hasta allá?"
y contesta mi papá:
"¡Pues, claro!, si es algo que ni siquiera he descartado para mí...
Al rato salimos del río, llevando yo unos tobos de agua... Luego vi que la mata de mamón estaba cargada y trepé en ella para recordar mis años mozos...
Con esta cámara, yo diría que sólo algunos close-ups resultan realmente buenos
Créditos del texto e imágenes: Amaponian Visitor ()