¿A quién quería engañar yo fingiendo que no me importabas?
¿Alguna vez me creí el negar que te quería?
Lo sé.
Quise proteger a mi tonto corazón de otro posible desastre; pero... ¿de qué me sirvió?
Haga lo que haga, no puedo seguir engañándome.
Te convertiste en ese primer pensamiento al despertar y en el último al dormir.
Comencé a buscar excusas para verte y hablarte hasta que simplemente no pude seguir disimulando.
Probar de tus labios fue, en definitiva, mi perdición.
Constantemente fantaseo con tus besos, con escaparnos de esta estúpida realidad y perdernos dentro de nuestros cuerpos.
Olvidar consecuencias, soltar preocupaciones y concentrarnos solo en nosotros.
Definitivamente llegaste para enloquecerme con esa sonrisa matadora y esa gracia que me desarma.
Derribaste todas mis defensas, ahora estoy expuesta a ti, sin importarme si llegaste para destruirme o para amarme.
Me volviste un ser irracional al que no le importa protegerse del desamor, pero ¿quién sabe?
Quizás a ti te pase lo mismo que a mi y seamos dos "locos enloquecidos" por el amor que nos tenemos.
¿Cuántos de ustedes se han sentido así, maravillados por el amor, ignorando las consecuencias? Amar es un sinónimo de vivir, así que ama sin miedo a que te rompan el corazón; atrévete a vivir una de las mejores experiencias de la vida.
NOTA: no se valen arrepentimientos. Lo único que lamentarás toda tu vida será el no haberlo intentado.