Fuente
y escucho el murmullo del viento,
Susurrando mil y un recuerdos.
Bordadas en el firmamento solitarias y brillantes,
a la espera de su muerte con la llegada del sol naciente.
Y las risas se desvanecen como las estrellas dolientes.
He ahí cuando el peso de todo se hace presente
Y el tiempo con su sutil estela dulcemente me entristece.
Y en ellos trasluce las memorias de un cálido ayer.
Me pierdo en los tiempos de rigor y vitalidad.
En los sueños en los que no había nada por qué temer.
El primer suspiro, la primera sonrisa, el primer beso,
la primera mirada a las cosas que danzaban junto al toque de ilusión,
porque eran nuevas y alegres como una vieja canción.
No obstante, de una forma cruel, la vida pasa desapercibida,
Y cuando me detengo un segundo bajo las sombras de la noche,
veo mi mundo desvaneciéndose a través de mis anteojos de cristal.
y súbitamente regreso al mundano reino de la realidad.
Y veo que ya nada es igual,
ni siquiera la más oxidada versión de mí mismo.
y como un suspiro me despido de la luna que ríe cual gato sonriente.
mis ojos suavemente se tiñen de azul melancolía
con lágrimas que rebosan de alegría.
pues, aunque en el horizonte veo los haces de la mortal luz hiriente,
en mi mente veo un camino feliz y verde
donde los sueños prevalecen inmortales.
mi alma ansía regresar nuevamente,
aguardando el silencio letal,
que aparece cuando las estrellas palpitan susurrantes
y me conducen por sinuosos senderos nuevos
en la sutil tristeza que acompaña al tiempo.
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Este es un escrito dedicado a la nostalgia repentina que surge por las noches cuando nos visitan los recuerdos, ¡Espero que te haya gustado!, ¡Gracias por tus valiosos minutos! ¿Alguna vez has experimentado la sutil tristeza que acompaña el tiempo?