En mis momentos de soledad me encanta encontrarme con el mar, le hablo me responde y me calmo. Soy quien lleva el timón de mi embarcación , soltando amarras y ajustando velas decidiendo en que mar estar el calmado o el de aguas con mareas ciclónicas. En mi andar muchos barcos con velas desgastadas, otras rotas, naufragios inertes con sus nombres desgastados, ahogados, muertos por el tiempo llenos de mentiras.
Decido cambiar mi rumbo y que quien navegue a mi lado tenga sus velas intactas viendo hacia un horizonte con futuro, un ocaso maravilloso. Ven y navega a mi lado donde podamos estar en una noche llena de estrellas conversando con el mar sin mentiras, donde las almas se desnudan y son su propio universo.