Frase que me ha dicho uno de mis profesores durante una conversación en la cual le comunicaba mi pequeña preocupación en cuanto a renunciar a mí trabajo. Sus palabras aún están en mi cabeza y es que cuando eres joven (sobretodo en Venezuela), todo parece tornarse un tinte de seriedad y al mismo tiempo de preocupación, y te olvidas de que tienes una vida por delante. Porque vives el día a día sin siquiera saber si será tu último día, entiendes de economía cuando tus abuelos ni siquiera entendían cómo funcionaba el correo en su juventud, te conmueves cada día con historias de aquellos menos afortunados y cuando los ves comiendo desperdicios te sientes afortunado aunque quizá hayas pasado una noche sin cenar.
¿Realmente somos indestructibles?
Si, lo somos.
Max Dvorak escribía en 1920: “el arte no consiste únicamente en la solución de los problemas y la evolución de las tareas que conciernen a la forma; es también, siempre y principalmente, la expresión de las ideas que dominan en la humanidad, su historia tanto como su religión, su filosofía o su poesía. Es una parte de la historia general del espíritu.”
Entender el propio valor que tenemos como artistas es lo que nos hace indestructibles, porque somos entes de cambio social
Como joven venezolana entiendo la frustración que puede ocasionar Venezuela, pero aun cuando existe una melancolía en el ambiente, una gigantesca tristeza y sobretodo una ignorancia, nuestra labor como jóvenes es despertar la conciencia de aquellas generaciones que han perdido la esperanza, fomentar el pensamiento crítico negándonos a la aceptación y conformidad de la situación. Porque aunque sintamos que vivimos en un charlo de miserias existimos y somos el ahora, somos la conciencia del país y del futuro.
Y muchas personas me dirán que jóvenes que protestaron hace un año atrás no fueron indestructibles, y de alguna forma es incorrecta. Su cuerpo ya no está, pero el recuerdo de la lucha está en nuestra memoria. Y eso, eso es ser indestructible.
Luchar contra la tiranía y la corrupción de una forma artística me llena de emoción, por eso este medio donde buscamos de una u otra forma compartir lo que sentimos y vemos es una forma de protesta, de generar arte y conciencia. Yo, sinceramente estoy orgullosa...