Almohadas que alimentan el desespero, llevando a delirar en los sueños. Cobija de derrota, donde el crudo frío toca hasta los huesos.
Noches llenas de incertidumbre y en cada amanecer aparece la desesperanza. Veo cuerpos experimentando la ausencia de sus espíritus inexistentes, donde el aliento está ausente.
Reflejan miradas huecas, como si sus ojos decidieron brincar hacia el vacío. Corazones apagados, totalmente inertes, sin ánimos de moverse.
Mentes confundidas, sin generar el más mínimo pensamiento de lucha. Fuerzas encarceladas, totalmente sumisas al conformismo.
El futuro huyó, el pasado reina en ellos; sus hombros solo están llenos de esclavitud. Perdieron todo tacto, como si cada nervio de sus cuerpos hubieran sido extraídos y quemados.
Están programados, sumisos, aceptando lo que antes sería un insulto para ellos. Caminan directamente hacia el precipicio, sin que nadie pueda detenerlos.
Todo ahora les es normal, por lo tanto les da igual. Me pregunto ¿están bajo un hechizo? No se trata de un mal sueño.
Es una cruda realidad, que les ha tocado vivir. Es hora de despertar, los problemas enfrentar y el rumbo de sus vidas cambiar.
Dejen el pasado, tomen el presente, diríjanse hacia el futuro.
Es hora de despertar…y luchar por hacer los sueños realidad.