Soy fuerte, no conocía ninguna debilidad.
Suficiente es escuchar los latidos de tu corazón.
Es impresionante como alguien que aún no has tenido en tus manos,
Penetra todas tus defensas.
Ver tu tierna mirada me debilita, oírte reír me hace temblar.
Con solo tomar tu manitos, transmite toda tu ternura.
Tú eres mi fuerza, pero también mi debilidad.
Cuando hablas en tu propio idioma, mis oídos se deleitaba con tu voz.
Pero un día dijiste papá, sólo quien lo ha vivido podría entenderme.
Cuatro letras que sólo son poderosas, en la voz de un hijo.
Cada madre y padre conoce su debilidad, pero son su felicidad.
Quien busque meterte con ellos, conocerá el poder de un huracán.
Un hijo es felicidad, paz, debilidad, fuerza, pero sobre todo Amor.
Descubrimos de lo que somos capaces, cuando llegan a nuestras vidas.
Cambian tu vida y llenan los espacios que no conocías.
Los amamos, porque el amor son ellos.
Fotografías de mi autoría, tomada con mi cámara KODAK EASYSHARE M590, lugar Ciudad Ojeda, Costa oriental del lago, Estado Zulia, Venezuela.