Este principio bíblico nos ayuda a reflexionar sobre cómo podemos ayudar a las demás personas de forma desinteresada, bien sea porque tenga problemas económicos o personales, ¿Acaso alguno o muchos de ustedes no han sentido felicidad de poder alegrarle el día a otra persona con su ayuda?
Pocas veces tenemos en cuenta que una forma de autorrealización muy poderosa es hacer cosas por los demás sin esperar nada a cambio, a este hecho le podemos sumar el concepto felidaridad, el cual claramente une felicidad con solidaridad.
Cuando damos o ayudamos en algo de forma desinteresada definitivamente nos sentimos más felices. Gretchen Rubin, autora del best-seller The Happiness Project, vincula el voluntariado con la felicidad diciendo que “la felicidad le da a la gente la estabilidad emocional para mirar a su alrededor y ser solidario”.
Aunque muchas veces miramos a nuestro alrededor y observamos un mundo egoísta, créanme que sobran los motivos para ser solidarios. Podemos sentirnos muy felices y contentos, cuando se nos ha dado la oportunidad de ayudar a alguien en sus necesidades, de cualquier tipo, bien sea con dinero, comida, ropa, medicinas o simplemente compañía. Se siente una especial satisfacción al ser útiles a los demás.
Hay más felicidad al dar que al recibir, ¿Estás de acuerdo? ¿Por qué si? ¿Por qué no? Comenta y ten en cuenta que Dios valora mucho lo que hacemos por los demás.