Si esta es la primera vez que me lees, te recomiendo ir primero a este link, que es la primera parte de este relato.
Ellos eran pasajeros. Cada mañana se encontraban para ir juntos al trabajo, era una excitante rutina. Esconderse de los compañeros de trabajo, huir y perderse en la multitud del metro de la ciudad; besos robados, encuentros fortuitos. Se estaba convirtiendo en una dulce adicción.
No podían evitarlo, por más que lucharan contra las garras del amor, ellos seguían cayendo. Los encuentros se fueron saliendo de las manos; ella lo acompañaba a todo, él no dejaba de invitarla.
Quisiera que durmiéramos juntos, dijo él una vez. Ella se río en su cara ¿cómo podría pasar eso? Sería una terrible idea. ¿Por qué? replicó el joven y extrañado del trato que la chica le daba, ella finalizó: Porque nos gustaría y eso sería el fin de todo.
Primer pinchazo al corazón. Ambos querían, aunque se negaban a dejarse llevar, habían acordado dejar la relación solo en lo físico. Eso no duró mucho tiempo.
Un día, la familia de él la conoció por accidente. Como un conejo perseguido en temporada de cacería, se paralizó; no tuvo más que observar lo bien que se comportaba con sus hermanas, con su madre. Segundo pinchazo al corazón, estaban entrando a terreno desconocido.
Ella tenía miedo, quería huir. Él tenía miedo, ya no quería perderle.
La bomba iba contra el reloj, tic, toc, tic, toc...
Cuando llegue la indicada para ti, serás mi más lindo recuerdo, solía decirle ella. El joven se enojaba que ella siempre hablara como si ella se
quisiera despedir.
La chica planeaba irse del país.
El día menos esperado, menos indicado, cuando ambos salían del banco y esperaban el metro, él no se resistió más. La tomó de la mano, hizo que lo mirara a los ojos y confesó: Lo he intentado todo, pero no puedo más, debo decírtelo... Me estoy enamorando de ti.
Ella enmudeció, su cuerpo se congeló y no respondió. Su mente estaba hecha un lío, su corazón quería responder; pero no lo hizo, la joven no quería que él pasara por lo que pasó ella. Las relaciones a distancia no funcionaban.
Y lo que tanto temían, queridos lectores... pasó.
Al llegar a la parada, ella bajó y siguió sola su camino... dejando sin saber, la mitad de su corazón con él.
Continuará...
¡Hola, steemians! Aquí está la segunda parte de Pasajeros. Prometo que ya el próximo es el final. Háganme saber si les gustó. ¡Se los agradecería un montón!
Gracias a los que me animan a seguir escribiendo. Agradecida con
por impulsar la comunidad hispana y
por ser el jefe de los jefes en Venezuela. Todo mi respeto para ustedes.