Violeta está perdida, sus lágrimas secas son quienes la acompañan todas las noches.
De su tierra fue arrancada, como si de hierba mala se tratara.
Violeta está sufriendo, su nuevo entorno es frío y denso, casi que la quema desde adentro.
Como una flor siente que se marchita lento, lento.
Su cálida tierra, ruidosa y colorida, se ve tan lejos, lejos.
Ahora solo calla, tiene miedo de ser fichada.
Violeta se esconde en su asiento, mantener bajo perfil es lo correcto.
Corre, corre y no llora; la nostalgia le da fuerzas y la tristeza, una ilusión.
Cada lucha es una siembra en esa nueva tierra. Calla, calla y sonríe.
Violeta está perdida, sus días son noches y sus noches son plegarias, aquellas que no son escuchadas. Silencio.
Violeta le reza, rogando que sus santos paganos la escuchen, que la perdonen.
Violeta está llorando de nuevo, el dolor la está matando desde adentro.
El alba se presenta ante ella con su efímera esperanza, pero la niña se levanta de nuevo.
Violeta sigue perdida, pero aún con el corazón latiendo.
Lento, lento Violeta va renaciendo.
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Hola chicuelos, vuelvo poco a poco. Mis versos libres salen de la inspiración del momento, no sé si están correctos.
Espero puedan disfrutarlos. Muchos abrazos.
Nos leemos, pronto.
Cheers!!