Nuestra generación ha envejecido a pasos agigantados, en una sociedad que nos detesta, que se desmorona, que no nos ofrece nada. Eso se multiplica por mil cuando eres y vives en Venezuela. Sin embargo, aunque el planeta entero quiera mostrarnos como monstruos egoístas e inmaduros, también somos la generación de la empatía y el cariño. Nunca estamos realmente solos, a menos que así lo decidamos. Te envío un grandísimo abrazo.
RE: Mi niña interior y sus añoranzas - Conversaciones conmigo misma