Gracias Dios porque escuchaste mis oraciones, y mi hijo Jeickson llego con bien a su destino. De ahora en adelante nunca lo desampares, cuídalo, protegelo y cumple todas sus metas y sueños.

Ya esta situación aquí en Venezuela se ha vuelto costumbre dejar partir a nuestros hijos a buscar mejorar su calidad de vida, aquí ningún joven en los actuales momentos que estamos atravesando se puede desarrollar profesionalmente, ya que la superinflacion existencial no nos deja vivir normalmente, mucho mas aun ni cabe la idea de formar una familia por las mismas razones obvias y sin tapar el sol con un dedo. El gracias a Dios se fue a buscar un mejor futuro, yo aquí me encuentro triste y desolada pero se que algún día no muy lejano yo me reuniré con mis dos tesoros.
En el nombre de Dios AMEN...


