Un último poema
Hay que escribir un último poema
antes de que el año se escape,
se deslice por los pequeños espacios entre dedo y dedo
como agua,
como arena,
como viento hecho cristal.
No sé si último o penúltimo,
o si será poema al fin
(el poema nunca se acaba),
pero algo hay que intentar
escribir
o todo habrá sido en vano.
Tocará escribir de lo que no ocurrió
y lo que aún puede ocurrir
en las pocas horas
minutos
(s e g u n d o s)
que quedan de vida.
Y la noche tomará cada palabra
y las ofrendará a los astros imponentes,
y ellos las tomarán
como quien no quiere la cosa
esperando el deleite divino de lo común.
Y los fuegos limpiarán nuestros ojos
y nuestras almas
y seremos de nuevo seres de verde y negro.