Hace 3 años en la Catedral de Santa Rosa, la casa de la Divina Pastora (patrona de los Larenses), Mi hijo Glorían David (quien para ese entonces tenía 8 años) me pidió que le comprara un crucifijo de madera de los que estaba ofreciendo un señor frente a la catedral.
Cuando le pregunté que porqué lo quería simplemente me dijo "porque sí, porque quiero llevar uno puesto".
Tres años han pasado y todavía lo lleva puesto así que decidí hacerle unas fotos, no solo porque todavía lo conserve sino porque nunca se lo quita y ya es parte de su imagen. Mientras le hacía las fotos le pregunto al respecto y me cuenta q cuando se lo puso se prometió no quitárselo nunca.
Así que ahí está, ahí lo tiene puesto desde ese día.
Y debajo de su crucifijo su piel tostada por el cristo q nos ilumina cada día.
DTB!