Mi entorno estos 22 años de vida se desarrolló en Caracas, Venezuela. El transito cotidiano dentro de esta define mucho lo que soy porque me ha empapado de vivencias y experiencias, en su mayoría caóticas, por ende soy una persona bastante desastrosa.
Mis experiencias van desde poder apreciar la belleza que tienen las torres de parque central y como contrastan con el Ávila hasta el susto de voltear constantemente a todos lados porque en cualquier momento pueden robarme.
Aunque realmente siempre he creído que no soy de aquí o de allá y siento que debo partir de aquí, Caracas definitivamente es un lugar para siempre mencionar y no olvidar. Estoy en la búsqueda de poder llegar a los sitios que creo puedo pertenecer, Neptuno es uno de ellos.
Solemos trasladar el mundo que nos rodea hacia la interioridad de nuestra mente, buscando una mayor comprensión de como este funciona y mi manera de hacer esto es a través de las artes plásticas, comencé con la pintura y posteriormente fui experimentando con otras técnicas. Este medio me ayuda a comunicar y expresar acciones que probablemente jamás le encontraré un sentido o solo es algo que me hace no enloquecer del todo.
Me gustan las estructuras y las estrellas, lo artificial y lo natural. ¿Sabían que Alrededor de mil billones de neutrinos del Sol habrán atravesado tu cuerpo mientras leen esta frase? Suelo contradecirme mucho y soy un lío para llegar a intermedios, aunque al final las cosas son blanco o negro. “Nada de combinaciones, no confusiones”.
La mayor parte de mi vida suele irse en el metro, o en la superficie de las calles y avenidas apreciando los gatos que nos rodean y los girasoles que venden en las floristerías. Me gustaría poder siempre dormir un poquito más y algunas veces no se qué decir; en especial jamás he sabido como describirme.
Soy Angela, pero todos me llaman Angie. ¡Mucho gusto!