Un estudio hecho en Alemania concluyó que jugar videojuegos violentos durante largo tiempo no afecta el comportamiento de las personas.
Uno de los grandes mitos sobre los videojuegos es que generan violencia real. Los niños, más vulnerables a los estímulos audiovisuales que los adultos, podrían imitar los comportamientos que ven en los videojuegos, dado que en muchos se recompensa la violencia. Por estos motivos existe una creencia generalizada de que los niños acabarán transformándose en jóvenes violentos o delincuentes debido a esta supuesta influencia perjudicial. Del mismo modo, se ha acusado a los videojuegos violentos de fomentar el acoso escolar
“No encontramos efectos negativos relevantes en respuesta al juego violento de videojuegos. El hecho de que evaluamos distintos dominios, y sin encontrar efectos perjudiciales en ninguno de ellos, hace que este sea el estudio más completo en su campo”, señala la investigadora Simone Kuhn.