¿Por qué deberíamos aprender matemáticas?
Cuando estamos acostumbrados a vivir en un mundo donde se sabe que si no nacemos con la Inteligencia lógico-matemática, tenemos que buscar otro camino y dedicarnos toda la vida a otra cosa que no tenga nada que ver con las matemáticas. Recordando el pasado, precisamente en mi infancia, me di cuenta que aprendía demasiado rápido, sin embargo llegó una etapa de mi vida en dónde ya no era igual, ya no aprendía como esa rapidez y las matemáticas se me complicaba exponencialmente. Desde ese momento los profesores y la sociedad me hicieron creer que yo no tenía esa habilidad porque la naturaleza no me la otorgó. A pesar de todo eso, yo era muy buena creando y dibujando, siempre tuve la idea de dedicarme toda la vida al arte.
Así pasaron los años y yo hacía cosas que sabía que me ayudarían a lograr entender las matemáticas, pero eso nunca sucedió y nunca iba a pasar nada… la que nunca cambiaba era yo. Me sudaban las manos tan sólo de pensar en álgebra, temía que me pasaran al pizarrón, no entendía por qué algo tan complicado tenía que existir en la vida del ser humano. Pero no todo quedó ahí, mis ganas de querer entender al mundo, a las matemáticas y pasar mi examen se hizo más grande cuando supe que en realidad todo tenía una razón lógica y un porqué que se demostraba, que no tenía que temer a lo que no conocía sin antes conocerlo (además de que tenía que pasar un examen de universidad).
Cuando supe con urgencia que tenía que pasar mi examen, me puse a estudiar como loca, pero yo seguía siendo rebelde y distraída, nadie me enseñó a aprender. Hasta este momento nadie me había contado porque era importante aprender matemáticas o mejor dicho; abstraer.
Yo no lo sabía, ni siquiera sabía que existía una razón poderosa para querer aprender las odiosas matemáticas, era un locura que a alguien le encantará pasar horas resolviendo problemas, se volvería loco. Sin embargo, yo sabía que quería introducirme a ese mundo que tanto miedo me daba. Todo paso… estudie, pero seguía sin entender nada, hasta que alguien muy especial, me reveló el por qué yo tenía que poner en práctica mi abstracción y aquí, queridos lectores, es cuando las matemáticas y las razones se revelaron a mí por primera vez.
Aquí te escribo por que deberíamos aprender matemáticas. Listo?
Focus
Nos ayuda mucho a la concentración, hasta llegar al punto de perder la noción del tiempo y terminar lo que tanto trabajo nos cuesta hacer. Logramos llegar a un estado de productividad, ya que cuando pensamos en hacer algo que tenemos pendiente, solemos procrastinar y terminar por no hacer eso que dejamos para el final, pero cuando empiezas a practicar la lectura de problemas matemáticos empezamos también a poner en práctica nuestra concentración y llegamos a terminar nuestros pendientes.
Esta es una gran ventaja, ya que no solamente hay que concentrarse a la hora de resolver problemas de matemáticas, sino también para estar concentrado mientras alguien habla con nosotros y no llegar a olvidar datos importantes. Poner atención al mundo que nos rodea, a estar en el momento y disfrutar.
Resolución de problemas
“La practica hace al maestro”, hemos visto esta frase muchas veces y es cierta. Cuando empezamos a cambiar nuestra mentalidad de pereza a lo voy a intentar, empezamos a practicar sin darnos cuenta que poco a poco estamos avanzando hasta llegar al punto de entender cómo se resuelve un problema, una ecuación, en qué estás fallando y que paso te has saltado por desconocimiento o distracción. Los errores poco a poco con la práctica se van eliminando, y sólo hasta ese momento nos vamos convirtiendo en todos unos maestros. Cabe mencionar que no es nada fácil llegar a ese punto, hay que practicar varias horas al día, razonar, ser paciente y leer.
Después de cosechar la práctica, vienen los frutos. De repente, un día haciendo ejercicios vamos a darnos cuenta que no era tan complicado como lo creíamos siempre, que en realidad la respuesta estaba en la deducción y la abstracción. Entonces podremos resolver un problema de matemáticas sin problema.
Memoria
Algo de lo que me empezaba a dar cuenta era que a causa de hacer entre 20 y 50 ejercicios diarios de primer grado, mi memoria empezaba a mejorar. Recordaba mejor los pendientes y cosas que me decían. Llegue a recordar nombres de clientes y fechas. Era como haber despertado de un largo sueño, estaba totalmente atenta, nada se me escapaba.
Métodos y herramientas
Una de las tantas razones de las que me di cuenta, fue que aprendemos a usar métodos y herramientas que nos ayudan a entender de qué manera se resuelve un ejercicio matemático, pero no sólo eso, sino que también a entender el por qué de cada método y problema. Ahora yo podía entender hasta el por qué del universo, casi todo tenía una explicación científica basada en demostraciones que llevaban fórmulas y métodos. Todo esto es un proceso lógico de la abstracción del ser humano y todos tenemos esta capacidad.
Es bueno aprender a ser ordenados y a observar cada proceso que vamos teniendo, y ver si este está siendo lógico o no. Nos mantiene pacientes y reflexivos, algo que se ha perdido hoy en día. Un punto más a la lista.
Te anima a aprender más cosas
En lo personal, algo que me dejó aprender este bello arte, fue el deseo de seguir aprendiendo cosas nuevas, como un nuevo idioma, aprender a programar, un nuevo deporte, dibujar, tocar un instrumento de música, etc.
Debido a que pierdes el miedo a aprender y a fracasar, comienzas una nueva etapa en donde devorar conocimiento se vuelve un hobby y deseas continuar con ese ritmo.
Nos demostramos a nosotros mismos la gran capacidad que llegamos a tener si ponemos empeño como diría mi ex profesor de matemáticas de la secundaria: “hay que echarle producto de gallina”.
Aprender matemáticas no sólo es aprender a sumar y restar; es razonar, abstraer, concentrarse y amar la vida. Estudiarlas tiene sus ventajas, yo te resumí las que a mi me pasaron que han sido desde mejoras en la memoria, apreciar momentos de la cotidianidad, hacer cuentas mentalmente, resolver acertijos y seguir instrucciones, pero la aventura no termina ahí, actualmente sigo descubriendo más razones del por qué aprender mates y se que serán infinitas. Estoy muy satisfecha de haberme decidido a poner en marcha mi abstracción y descubrir el potencial.
El cómo aprenderlas es amplio, hay que tener en cuenta que para esto debemos aprender a aprender y tener un mentor en esta materia. Si quieres que te cuente como aprendí yo dejalo en los comentarios.
Conclusión
Nos han hecho creer que en cada uno de nosotros predomina más el lado izquiero o derecho del hemisferio de nuestro cerebro, y así justificamos el porque somos más buenos e artes que en ciencias, pero esto es sólo un mito y tiene su explicación.
Limitarse a aprender algo en lo que “no somos buenos” nos puede cambiar la mentalidad totalmente, ya que viviremos toda la vida pensando en que sólo nacemos con un “don” de ciertas habilidades y nos construiremos un muro mental. Las matemáticas son bellas y entenderlas no suele ser tarea fácil. Después de haber escuchado a mi mentor, haber tenido varias citas con Baldor, paciencia y constancia, logre pasar con éxito ese examen y aprender cosas nuevas que me apasionan.
No sólo me auxilio en esto, sino que ahora me siento más lúcida y no vivo agobiada por el “no soy hábil para esto.” Es una gran compañera para toda la vida, nos hace mantenernos en forma mentalmente y nos libera de cualquier límite.
Estas fueron mis razones, basadas en mi experiencia, por las cuales deberíamos aprender matemáticas. Seguro que tú tienes las tuyas, me encantaría que las compartieras en los comentarios y si es de otro tema igual me gustaría leerte.
Créditos:
Fuente de imágenes
Scott O. Lilienfeld, Steven Jay Lynn, John Ruscio, Barry L. Beyerstein. (2012). 50 grandes mitos de la psicología popular. Valladolid, España: OCEANO.
Frase Carl, carta a Sophie Germain (30 de Abril de 1807)