Mi forma de beber se volvió un hábito. Comencé a fallar en la universidad, una universidad muy cara que mis padres pagaban con mucho esfuerzo. Bebía en noches de escuela e iba a la uni al día siguiente todavía borracho, manejando el auto que me reglaron mis padres. Obviamente, perdí el semestre, a mi chica, mi dignidad y el poco respeto que mis amigos del colegio me tenían pero lo más importante, perdí la confianza de mis padres hacia mí.
Durante ese tiempo mis padres se separaron por razones ajenas a estas historia y yo me fui de casa después de salirme de estudiar. Tenía 22 años en ese momento, el año era 2011. Mi madre dejó de pagar mi colegiatura y me encontré a mí mismo sin nada que me retuviera en mi ciudad natal. Vendí todo y me fui a Playa del Carmen, este pequeño pueblo lleno de fiesta pero a la vez bohemio y calmado ubicado en la Riviera Maya, hace tiempo cuando no había tanto turismo ruidoso. Pensé para mi mismo, Si voy a ser pobre da igual en donde lo sea, por que no en este paraíso?
Empecé a trabajar en la recepción de un hostal. Un hostal que me ofrecía un lugar donde dormir, me pagaban dinero y tenía acceso a chicas lindas europeas - En aquel tiempo el turismo era 70% euro, 20% sudamericano y 10% EU). Logré hacer tratos con algunos clubes nocturnos en lo que recibía brazaletes de alcohol gratis para mi y mi hermano, que viajo conmigo en esta decisión estúpida, a cambio de llevar a la gente del hostal a consumir a los lugares.
Sip, cinco meses de beber alcohol hasta el amanecer, mucha fiesta y demasiado sexo, cero drogas porque boy scout pero aún así, más temprano que tarde toqué fondo.
Era suficiente. Si no me voy de aquí me voy a despertar un día teniendo 35 años, aparentando 50 y sin haber hecho nada de mi vida.
Regresé a la ciudad de México para encontrarme con la noticia de que no podía regresar a casa ya que mi tía por parte de mi madre vivía ahora en mi casa, aceptó de vuelta a mi hermano pero a mí no. Mi madre vivía con su nuevo novio.
Un amigo me consiguió un trabajo en la compañía de su padre pero yo todavía no tenía donde dormir... Mi trabajo era ser el asistente personal del dueño así que yo contaba con llaves de la oficina. Exacto, dormía en la oficina, bañándome diario en el gimnasio, trabajando durante el día y asisitiendo a la universidad en la tarde-noche - el dinero era suficiente para pagar la uni, no una escuela de élite como la anterior pero aún así era buen colegio - así que bien, estaba de vuelta en el buen camino.
Pero la semilla de viajero ya había sido plantada en mi cabeza. Es como en la película Inception, una vez que una idea pone sus raíces en tu cerebro no hay manera de luchar con ella, se apodera de tu mente. Haber conocido a todas estas personas de diferentes lugares del mundo me dejó en un estado mental muy complicado.
Pero la escuela va primero. Esa era mi prioridad por el momento. Me alegro que así haya sido.
Pasó un año, yo cursaba el doble de materias para recuperar el tiempo perdido. Todavía me quedaban dos semesters para obtener mi título de mercadotecnia. Me encontraba en una muy buena racha y hasta comencé a estudiar psicología en otra universidad al mismo tiempo. Pero necesitaba obtener un trabajo real en una empresa importante, hasta mi propio jefe me lo decía.
Fue entonces que mi madre enfermó. Nuestra relación era buena, sin resentimientos y con mucho amor. La madre es la madre, amigos. Dormía casi todos los días en el hospital - así que era prácticamente lo mismo, solo intercambie el sillón de la oficina por el sillón del hospital jeje -. June del 2012 es hasta ahora el peor mes de mi vida. Diez días en el hospital, ocho en terapia intensiva, trámites funerarios después de eso y para cerrar tuve que lidiar con la familia materna y con algunas batallas legales.
Nunca estás listo para eso. Uno nunca va a estar preparado para decir adiós a la madre, no importa si tienes 23 o 90 años, tu vida cambia y nunca vuelves a ser el mismo.
Mi madre nos dejó a mi y a mi hermano algo de dinero y la casa. Pude terminar la universidad y comencé a trabajar para la compañía más grande de México - de verdad, la más grande -, comencé como becario y en cuatro años ya era gerente en el área de compras. Veía a mi padre y su esposa Gaby cada semana, tenía una buena relación con mi hermano, por el lado de las chicas no tenía problema y tenia citas regularmente, tenía un buen trabajo, compre un auto nuevo y una motocicleta para los fines de semana... Me iba increíblemente bien.
La vida era buena de nuevo. Casi cuatro años con un trabajo estable, hogar estable, relaciones con la familia estables, mi mejor amigo era mi hermano.
Pero si has leído hasta ahora y si leíste la primera parte, ya sabes que para mi mente nómada lo estable es aburrido. La rutina me mata, la seguridad me entume y la certeza nubla mi juicio. Conseguí un trabajo de $2,000 US/mes – mucho dinero para estándares Mexicanos – pero no lo pude conservar por más de cuatro meses. Mi cuerpo, mente y alma buscaban ese viaje, esa larga aventura, lo más larga posible. Tenía que irme.
Hasta la vida misma y el karma me enviaban señales ya que se daban cuenta que me rehusaba a tomar esta decisión por mi mismo. En solo nueve meses me rompí el tobillo, me quemé 30% de mi cuerpo con quemaduras de 2do grado, choqué y volteé mi auto en una autopista y casi muero y me dió neumonía. Esto fue en 2015.
Después de estar en llamas
Luego de romper mi tobillo
Así que en 2016 vendí todo - de nuevo - y heme aquí, casi ocho meses después de haber dejado mi ciudad. Hasta ahora he estado en casi todo México, nueve estados de EU, Cuba, Belice, Guatemala y ahora estoy en honduras con rumbo a Nicaragua.
Y esa amigos, es la historia de como pasé de niño tartamudo a viajero solitario.
El resto ya lo saben, se encuentra aquí en mi blog. El futuro? Bueno, pueden acompañarme y verlo por ustedes pero solo con una condición: Me deben prometer que a donde sea que vayamos, solo un pensamiento estará en tu mentes...