Soy humano, cometo errores. Tu también, aún cuando actúes como si no lo hicieras.
Si eres una persona a la que le gusta tomar decisiones, sin importar si puedan ser acertadas o erróneas, lo más seguro es que te arrepientas de algunas de ellas.
Yo soy una persona de esas. Prefiero tomar una decisión aún cuando no esté seguro si es la correcta, ¿quieres saber por qué? Porque me gusta sentir esa falsa sensación de control sobre de mi vida. Si voy a triunfar o fracasar, será por consecuencia de mis propias decisiones más que por las de alguien ajeno a mi vida.
¿Por qué lo llamo Falsa sensación de control?
No me voy a envolver en el rollo filosófico del destino y el karma, no estoy preparado lo suficiente ni tengo la educación necesaria para creer que mi opinión en esa materia es respetable. Pero sí puedo hablar sobre mis propias experiencias.
Mi padre tiene un dicho: Si es para ti, aunque te quites de su camino; Si no es para ti, aunque te pongas en su camino.
Me gusta ese dicho, me hace sentir que existe una fuerza mayor encima de mi, me hace sentir calmado y relajado; pero por otro lado, no la acepto por completo.
Me gusta pensar - aún cuando es posible que no sea cierto - que soy dueño de mi destino y capitán de mi alma (Gracias a Ernest Henley por su frase) y que cada decisión que he tomado desde que tengo uso de razón, me ha llevado a donde estoy hoy en día.
Y me gusta en donde estoy hoy en día
Pero no estoy ni siquiera cerca de la perfección. De hecho estoy muy lejos de ella. Siempre hay espacio para mejorar ya sea en relación a mi alma, cuerpo o mente.
Algo que he aprendido a lo largo de los años es que, para poder crecer, debes admitir tus derrotas, necesitas reconocer tus fracasos, tienes que aceptar tus errores y analizar en dónde te equivocaste o de dónde viene el traspiés cometido.
Si identificas en dónde puedes mejorar, te encuentras un paso adelante de tu yo anterior - que es la única persona con la que debes compararte - , pero esa es solo la mitad de lo que debes hacer.
Necesitas corregir tus errores. Hacerte responsable de ellos.
Piénsalo... si no sufres las consecuencias de tus acciones, ¿cómo podrás saber si lo hecho fue positivo o negativo?
No es suficiente el poder aceptar tus fracasos, tienes que sufrir las consecuencias de esos fracasos, pero también tienes que ponerte los pantalones - o la falda? - y decir lo siento cuando sea el caso. Después de eso, ya has emprendido el camino hacia mejorar y corregir esas derrotas.
Pedir Perdón no es tan malo como parece
Otra cosa que mi padre suele decirme muy seguido es: Si hoy cometiste un error o lastimaste a alguien, hagas lo que hagas, no actúes mañana como si nada hubiera ocurrido.
¿Y sabes por qué?
De todos los consejos que mi viejo me ha dado, este es de los más sabios, pero también de los más complicados de seguir. Debo admitirlo, yo no pido perdón muy seguido ni ofrezco disculpas tanto como debería hacerlo.
Es casi imposible estar de pie frente a una persona y decirle Tu estabas en lo correct, yo cometí un error, lo siento, intentaré corregir mi comportamiento/pensamientos/acciones.
Pero cuando lo haces con el corazón, es una de las emociones más liberadoras que existen. Te sientes listo para seguir creciendo, piensas en ti mismo como alguien que puede seguir mejorando, que puede volverse la mejor versión de sí mismo que puede llegar a ser.
Existen muchas maneras de crecer como ser humano, pero a partir de mi propia experiencia, la más complicada pero satisfactoria es aceptar que aún tienes muchos que mejorar.
Como yo veo las cosas, cada error o fracaso sirve como escalón en la escalera de la vida, solo tienes que saber como usarlo.