No mas buses locales, en esos te asaltan. Mejor vuelvo a las raíces y hago dedo en mi ruta al sur.
Debo admitir que después de la última vez que viajé dentro de Guatemala y me robaron a punta de pistola ya no me sentía a salvo en la ruta o en un bus local. Pero ser robado, perderse, dormir poco algunas veces y conocer gente y decirles adiós en la misma semana, todos ellos son parte del trabajo y tienes que sacar lo mejor de cada experiencia.
Además, no tengo el dinero para pagar por transportación cada vez que me muevo de ciudad en ciudad <- Jaque mate, hacer dedo es el paso a seguir cuando es posible.
Este relato será corto porque solo viajé por unas horas y no más de 90 kilómetros.
Desde el lejano Oeste de Guatemala al cercano Oeste.
Tenía que salir de Xela, cada vez que buscaba escribir pensaba en el robo. No quería salir del hostal porque jamás encontré algo que hacer que no involucrara algo de peligro así que me abrrí rápidamente en ese pueblo lleno de estudiantes de español y vida nocturna - Ya hablo español (claramente jeje) I ya tuve suficiente vida nocturna por un tiempo -
Pero eso sería huir, no? Al menos para mí esa no es la manera de resolver las cosas así que me forcé a mi mismo a adaptarme a mi situación. El resultado? Siete días perdidos en un pueblo que ni siquiera me gusta pero dos publicaciones que me gustaron mucho: Por qué viajo solo y Viajando con presupuesto bajo.
Por fin lo logré, pude escribir sin problemas, así que mi trabajo ahí estaba terminado y salí victorioso del reto, ya necesitaba una victoria. Conocí a dos Israelitas en el hostal en el que fui voluntario por la semana y decidimos hacer dedo juntos; los Israelitas aman ahorrar dinero y además cada vez que le digo a la gente que viajo así su curiosidad se despierta. Atacamos la autopista muy temprano al día siguiente del que escribí mis artículos y nos tomó menos de 10 minutos que nos recogieran y nos dejó a la mitad de camino, en el pueblo en donde mis amigos se quedaron.
No me sentí inseguro, los Isrealitas son duros y cuando viajan tienen el entrenamiento del ejército muy fresco en sus memorias así que no aceptan basura de nadie, yo también me considero un poco duro así que estábamos a salvo, creo.
Después de eso continué yo solo y me tomó poco menos de dos minutos encontrar este pick-up estacionado en la calle con una señora de unos cincuenta años en la parte trasera. Le pregunté al conductor si de casualidad se dirigían a san Pedro La Laguna, mi destino. Contestó que de hecho su camino era ese, así que si vas para allá súbete, me dijo, y yo ya podía sentir como mi suerte giraba un poco.
Me dijo su nombre pero es un poco difícil de escribir - O recordar - ya que es de origen Quiché, un lenguaje derivado del Maya, así que llamémosla Linda. En un español a duras penas inteligible, Linda me contó todo sobre su vida - O quizás era la vida de su hija, tuve un gran lío para entender - pero supongo que le agradé porque se despidió con un abrazo en cuanto llegamos a San Pedro.
Finalmente, había llegado. Arrivé a mi destino sin nignún problema y algo temprano así que fue fácil encontrar un hostal sin ninguna prisa.
Oh Dios! Cómo pude olvidarlo!?!?
Este amigo es algodón - como los que usas para desinfectar tu herida - y fue mi compañero de viaje al igual que Linda. El perro mejor portado que he visto detrás de una pick-up cruzando el bosque Guatemalteco - Sí, a diferencia del norte, por estos rumbos es más bosque-
Algodón es un gran perro, estoy feliz de haberlo conocido.
Las selfies fueron orgullosamente patrocinadas por el teléfono de Hen, la chica Isrealita y la otra por mi cámara Canon, la cual no quería sacar de la backpack pero Linda y Algodón valían el esfuerzo.