Actualmente estoy en Puebla y no me puedo quedar quiero, necesito sentir que estoy explorando. Este domingo decidí hacer un poco de turismo en la zona y pasar tiempo con una visita que tuve de Alemania así como con mi familia. Decidimos explorar un sistema subterráneo de túneles justo debajo de una de las ciudades más importantes e icónicas en México.
Este sistema de túneles data desde 1530 cuando la ciudad fue fundada. Sirvió como pasaje secreto para los monjes en la época de las guerras Cristeras; fue utilizado por la milicia en los tiempos de la guerra de independencia a inicios del siglo XIX; El general Ignacio Zaragoza y su caballería los usaron durante la batlla de Puebla; la artillería pesas hizo de estos túneles su segundo hogar durante la revolución mexicana que inicio en 1910... creo que se entiende: Estos túneles son importantísimos si de historia Poblana queremos hablar, y hoy en día es una atracción turística considerablemente famosa.
Al inicio, cuando la ciudad estaba siendo construida, los túneles fueron utilizados para transportar materiales de construir de un lugar a otro, pero las personas comenzaron a utilizarlos para otros fines en cuanto la construcción fue terminada
Como pueden ver en el mapa, los túneles abarcan una larga extensión de la ciudad. Hay algunas partes que no han sido excavadas y restauradas, por lo que no se puede acceder a todo el sistema ya que no son del todo seguros, especialmente ahora, unos meses después de que ocurriera el terremoto más devastador en los últimos 30 años en México.
Como pueden ver, los túneles no se ven ni antiguos ni asombrosos, han sido restaurados y se les ha instalado electricidad para iluminar tu camino durante el viaje, lo cual a mi parecer, le quita toda la magia al lugar.
En algunos puntos del recorrido pude escuchar música tradicional regional de los años 20´s la cual, en un inicio fue agradable pero después de varios minutos de escuchar la misma música repetitiva, llegó a ser hasta molesto - Creo que solo contaban con una canción en el cassette.
Solo pude explorar alrededor de un 10% de los túneles porque gran parte de ellos no se encuentran conectados entre sí y debes subir a la superficie para entrar de nuevo algunos cientos de metros más allá de donde sea que hayas salido. Me encontraba con mi familia, de otra manera los habría explorado completos, pero debes estar consciente de que vas en grupo y las decisiones deben tomarse en conjunto.
Después de explorar el moderno y nada antiguo complejo de túneles, obviamente teníamos hambre.
Hay una vieja estación de tren en un pueblo cercano a los túneles en donde, los sábados y domingos, la gente puede disfrutar un desayuno muy Mexicano, justo en donde las personas solían esperar por el tren no hace muchas décadas.
Es sabido en todo el estado de Puebla que "La estación" es de los lugares en donde se come más rico y personas de todo el estado vienen aquí a desayunar, supuestamente porque tiene de los mejores sazones de la zona. Quisimos poner esa reputación a prueba.
Debo decir, no quedé decepcionado. Para nada dececpcionado.
Mira las sillas pequeñitas! No estoy seguro si están diseñadas para mexicanos de la era pre-colombina o si el tamaño es a propósito para agregar un poco de sabor a la experiencia, pero sentarse en ellas fue incómodo, muy incómodo.
Ya saben que amo comer al punto de arrepentirme al día siguiente, así que pedí una quesadilla, un taco de milanesa y pancita, no quieres saber de que está compuesto este platillo pero bueno, si de verdad quieres saberlo, googlealo..
Esta fue mi vista aquel día durante el desayuno. La calma y vibra de pueblo pequeño es incomparable... creo que esa es una de las razones por las que este lugar es tan famoso entre los Poblanos, el ambiente que te rodea mientras comes.
Mi padre me comentó acerca de un mercado de antigüedades - que bueno, podría ser considerado Flea market por su significado en inglés - pero prefiero llamarlo mercado de antigüedades y verán a continuación el por qué. Ya que se encuentra relativamente cerca de donde nos encontrábamos, decidimos visitarlo.
Estaba encantado con el mercadito pero me intrigó mucho más las personas que encontré ahí. Tuve que tomar algunas fotografía - algunas son in-fraganti, otras pedí permiso para tomarlas.
Esta es la parte verdadera/auténtica de un mercado mexicano, las personas que conforman un elemento importantísimo dentro de este pequeño ecosistema.
Cansados pero felices acerca de nuestras aventuras domingueras, merecíamos una cerveza. Fría y con salsas y limón a-la-México.