Había pasado casi un año y medio, desde que sus miradas no se encontraban, su comunicación era casi nula, como resultado de discusiones, algunos actos de cobardía y al cansancio tal vez, el agotamiento que generan las palabras sin acción, cuando en la distancia quiere mantenerse una relación.
Por primera vez, en este tiempo, se encontraban en el mismo país, solo 800 km los separaban, cada uno había elegido un camino, pero el recuerdo del otro les llegaba en estas tardes de otoño donde el sentimiento embriaga y la nostalgia acompaña.
Ella, ya tenia 5 meses sabiendo que sólo un viaje de 8 horas los separaba, en esos días, la ansiedad la llenó y sin dudarlo a su destino un boleto compró.. ¿Cómo escribirle? ¿Cómo decirle qué a pesar de todo su corazón aún le extraña? ¿Cómo explicarle, qué una vez más dispuesta estaba a acompañarle en sus sueños? ¿Cómo decirle qué aunque hasta con ella misma tenia rencores, le perdonaba y se perdonaba?...
Sin pensarlo mucho, buscó su contacto y sin siquiera un saludo preguntó: "¿Podemos tomar un café mañana?"
Después de varias preguntas lógicas como: ¿Dónde estás? ¿De verdad estás aquí?, él dijo que si..
El día llegó, ¡La incertidumbre la embargaba! El encuentro fue pautado para las 14 horas de una tarde de mayo en la Ciudad de Buenos Aires, ella, quería marcar este día con algo especial, quería darle un presente, que demostrara lo que ella siente. A las 13:45 ella el subterráneo tomó, sus manos sudaban, sus piernas temblaban y no podía imaginar que pasaría en los próximos minutos.
Al salir de la estación, se reclamaba el siempre dejar todo a última hora, pues ya casi eran las 2 y el regalo no compró, pero por cosas del destino, bajó una lluvia helada de otoño un puesto de flores encontró y lo que tanto había pensado compró...
Ustedes han de preguntarse.. ¿Una rosa blanca? ¿Para un hombre?.. pero ella sabía que era el mayor símbolo de pureza, el cual representaba, todo lo que sentía, a su vez, era el tratado de paz, a lo que ella creia era final de esta guerra.
Ya eran las dos y cuarto y él protagonista no aparecía, hacía mucho frío, todavía llovía y llovía. Ella nunca fue paciente, pero él siempre fue impuntual. La razón de su tardanza era que no creía que de verdad ella lo estuviese esperando, el pensaba que no estaban en la misma ciudad.
Los minutos corrian y un joven del interior miraba a la chica intrigado, la cuál, debido a sus nervios de un lado a otro caminaba. En un momento, el le preguntó -¿Estás esperando a tu novia?- ella sorprendida y con gracia intentó explicarle que era un chico a quien esperaba, como ambos esperaban a que la lluvia parara, el chico no llegaba ella su historia le contó y el admirado le confesó que queria quedarse a observar el posible desenlace cuando el chico a quien ella esperaba llegase.
Pasaban los minutos y ya ella no sentía mariposas, su impaciencia empezó a enojarla y sus mensajes eran cada vez más seguidos, esperando mayor información que la de que él estaba en camino.
Cerca de las 15:45 el le dijo "Ya veo el Obelisco" a lo que ella respondió con una foto
Envio millones de -¿Donde estas?- y de repente, sacó la mirada de su celular, sintiendo que alguien la observaba, ahí estaba el, con la misma mirada, las mariposas volvieron, su cara brillaba, lo arropo en un abrazo eterno y ahí quedaron todos sus rencores, olvido todo lo que por meses se reclamaba, lo perdonó y se perdonó y a través de sus lágrimas, toda la rabia se marchaba..
Un abrazo gigante para todos!
Y perdón por haberme ausentado tanto tiempo!
Nos leemos pronto😊