Por: Arturo Pérez Arteaga:.
Era casi imperceptible cuando lo vi por primera vez, apenas se limitaba a una pequeña hendidura en la carretera, poco tiempo después me asombró al convertirse en un colosal hueco que se debe esquivar de forma obligada...
Los vecinos, dada la inoperancia de la alcaldía, tomaron la iniciativa e improvisaron unas gradas para disfrutar del espectáculo de su presencia. En estos días me enteré que incluso ya se organizó la primera expedición que intentará bajar por sus laderas para estudiarlo más a fondo.
Por andar pendiente del teléfono móvil hoy caí en él y sigo analizando la razón por la que está allí mientras todavía voy de caída, espero que China no esté muy lejos.