Saludos #steemados amigos y amigas:
Hace algunos años publiqué en la internet un libro de corte masónico llamado: "Repudio al tirano y la tiranía" donde expongo a tiranos muy conocidos pero pocas veces tratados como tales en nuestros tiempos, hoy les hablaré de uno de ellos. Debo aclarar que a pesar de que el libro tiene corte masónico, puede ser perfectamente leído y criticado por todo el que lo quiera hacer.
El miedo al fracaso
Por: Arturo Pérez Arteaga:.
Esta forma de tiranía nace en lo más profundo de las conciencias de cada ser humano, desde luego alimentada por una sociedad pre - juiciosa y en muchas ocasiones mal intencionada que se encarga se cercenar y castrar los deseos y aspiraciones de las personas que en un momento determinado han osado hacer público un sueño o una meta.
La sociedad consumista e individualista en la que vivimos se ha hecho especialista en crear generalidades y genéricos, dedicándose a la producción en masa orientada al consumo en masa de artículos y servicios. Podemos tomar como ejemplo el mercado de la ropa y vemos como los pantalones o camisas se producen por millares en el mismo corte, modelo y color, siendo la televisión y el resto de los medios de comunicación de masas, quienes se encargan de generar en la mayoría de la población la necesidad de comprar ese producto, camisa o pantalón, en esa marca, corte, modelo y color.
Se presenta con esto una ridícula forma de ser exclusivo y original, siendo parte de los miles o millones que vestimos la marca de un diseñador determinado. Un poco extraña la forma de exclusividad en los tiempos post modernos, donde la existencia del sastre o la costurera del vecindario han ido quedando solo para unos pocos o han terminado de desaparecer por completo.
De la misma manera como la sociedad actual trata a la mercancía, intenta manipular a quienes vivimos en ella, imponiendo la mayoría de las veces las necesidades de crecimiento sin dar muchas oportunidades a las habilidades o las vocaciones de las masas.
Lo importante hoy día es acumular dinero para poder comprar, comprar y comprar, por tanto, el termómetro o la regla por la que se está midiendo la importancia de una profesión, oficio o vocación no tiene nada que ver con el nivel de satisfacción personal, la belleza y mucho menos por el beneficio que a las mayorías esta genere, sino mas bien por el dinero que se pueda obtener al practicarlo. De aquí nacen muchos de los traumas laborales o de vocaciones que vemos a menudo en nuestro día a día.
He tenido la penosa oportunidad de conocer en el ámbito profesional a excelentes dibujantes y músicos, por sólo nombrar dos ejemplos para no ser fastidioso, que han tenido que hacer a un lado esas hermosas vocaciones en beneficio de una carrera que les pague las cuentas y les mantenga económicamente estables. Ciertamente la música, el dibujo y el arte en general, también pueden ser muy bien pagados, si hablamos o nos importa primordialmente el tema económico, pero también es cierto que por cada caso de éxito hay muchos que no lo son y eso es lo que generalmente priva para desviar las vocaciones de muchas personas que optan por el camino mas seguro, aunque no siempre el mas feliz.
El mundo está lleno de personas que han visto frustradas sus aspiraciones profesionales, personales, artísticas, de negocios e incluso sentimentales simplemente por no querer o no poder enfrentar el reto que implica intentarlo. Tratar de conseguir eso que tanto se anhela y que no tenemos manera de saber si nos será cedido o esquivo hasta tanto no procuremos alcanzarlo.
Sin pretender convertirme en un gurú de la auto ayuda ni mucho menos de la motivación personal o grupal, pienso que lo importante a este respecto radica en poder darnos la oportunidad de luchar por lo que nos proponemos, por descabellada que pueda sonar la idea.
Hacer caso omiso de las críticas externas o internas que puedan surgir e intentarlo con todas las fuerzas, hasta que nos duela; esto no quiere decir que lo vamos a alcanzar, pero sí nos garantiza que de no hacerlo no nos sentiremos mal, porque en nuestro interior tendremos la certeza de que hicimos todo lo posible por alcanzar eso que nos propusimos. Para resaltar esto, me tomo la libertad de citar a uno de los hombres que mas he admirado por su honestidad y entereza a la hora de enfrentar sus retos y dificultades, les hablo de Mahatma Gandhi cuando dijo: "Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa."
El miedo aunque puede ser un gran aliado a la hora de enfrentar situaciones que podrían poner en riesgo nuestras vidas, también puede someternos eternamente si se lo permitimos porque siempre encontraremos una voz, una opinión o un comentario que nos motivará a detenernos, a dejar de intentarlo y si lo conjugamos con el miedo al fracaso, terminaremos cediendo antes de luchar. Pero si por el contrario nos fijamos en las opiniones positivas, los buenos indicios y los casos de éxito y a la vez enfrentamos nuestras formas primitivas de miedo, sea cual sea el resultado final, ya habremos ganado, habremos obtenido el éxito de luchar y vencer a un elemento que es poderoso y nos dará la seguridad de poder enfrentarlo y vencerlo en futuras ocasiones y desde luego, mas temprano que tarde lograremos alcanzar eso por lo que tanto hemos luchado.
Un punto importante que creo debe ser bien aclarado para que no se preste a ambigüedades de ningún tipo es, que la consecución de las metas planteadas, sean cuales sean, deben contar con el esfuerzo propio, sin valerse para ello de “atajos” o “ayudas” poco morales o de baja calidad humana como la lisonja, la adulación o cualquier otro medio que en lugar de ayudar a la moral del ser humano, tienda mas bien a corromperla.
-APA-
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