La historia de la humanidad ha respondido a estas preguntas una y otra vez, y hoy quiero compartir con ustedes la vida de un hombre que respondió a su destino con todos sus recursos espirituales.
VIKTOR EMIL FRANKL
Primeros pasos: La Luz y la Oscuridad forman parte de la Vida
Viktor fue un niño con gran sensibilidad y agudeza, a sus cuatro años de edad despertó una noche sobresaltado con el pensamiento repentino de la verdad ineludible: algún día tendría que morir. Desde ese momento, surge en él un profundo interés por la pregunta del sentido de la vida ante la transitoriedad y finitud de la misma (Frankl, 2003).
Una de las experiencias que marcó significativamente su niñez y parte de su adolescencia, fue la I Guerra Mundial, cuyos estragos sumergieron a su familia en la escasez económica llevándolos a pasar hambre y sufrir otras carencias. En uno de sus recuerdos sobre esta época, relata cómo madrugaba para ir a hacer fila y acceder al poco alimento disponible (Frankl, 2003). Sin embargo, como estudiante Viktor Frankl siempre resaltó por su excelencia entre sus compañeros y hermanos.
Rodeado de estas circunstancias, pasó su adolescencia sumergido en libros de filosofía, discutiendo su contenido con figuras como Heidegger y Jaspers; a partir de ahí consideraría a la filosofía como parte esencial de la vida de todo ser humano.
Formación Profesional: Buscar y Elegir
Velásquez (2007) refiere que, Frankl interactúo vía epistolar con Freud, interesándose por el Psicoanálisis en un inicio, desilusionándose luego ante la postura determinista y reduccionista de los postulados de esta corriente. Tras estos sucesos, su atención se volvió a la Psicología Individual de Adler, de cuya Asociación sería posteriormente expulsado al manifestar su desacuerdo en cuanto a la búsqueda de poder como motivación principal de los seres humanos.
A partir de estos desencuentros, Frankl comienza a desarrollar la Logoterapia, tercera escuela de psicoterapia vienesa, centrada en el sentido de la vida y en tres valores que constituyen el camino para encontrarlo bajo cualquier circunstancia: los valores de creación (realizando una acción, basados en el dar), los valores de experiencia (a través del amor, apoyados en el recibir) y los valores actitudinales (tomando postura ante un sufrimiento inevitable).
Por otro lado, en 1939 se convirtió en el Director del Servicio de Neurología del Hospital Rothschild, lugar en el que conocería a Tilly Grosser, con quien contrajo nupcias el 17 de diciembre de 1941. Para este momento, la situación de los judíos ya era complicada y los intentos de obtener la visa americana para él y su familia habían fallado. Sin embargo, el consulado norteamericano le ofreció, poco antes de su boda, la opción de otorgarle la visa sólo a él; ante esta propuesta, Viktor eligió quedarse, casarse y afrontar junto a su esposa y padres, la desgarradora experiencia de los campos de concentración (Velásquez, 2007).
Los Campos de Concentración: La Luz del Sentido en la más Densa Oscuridad
Despojado de todo cuanto amaba (su familia, su profesión, sus pertenencias, el trabajo de su vida), el prisionero 119 104 tuvo claro que debía borrar de su mente toda existencia previa, apareciendo ante sí un nuevo sentido: Sobrevivir. Para ello, se valdría de sus recursos espirituales, la libertad de elegir, el sentido del amor (en el recuerdo de su amada Tilly), la contemplación de la naturaleza, el humor como herramienta para distanciarse del horror, y la promesa firme de no suicidarse, sobrevivir y compartir con el mundo lo que aprendiera de esa experiencia.
Mucho fue lo que perdió en los 31 meses que vivió en cuatro campos de concentración. En el campo de Theresienstadt, el primero, vio morir a su padre. En 1944, fue trasladado al campo de concentración de Auschwitz, donde murieron su madre y su hermano. Su esposa Tilly fue trasladada de ahí, al campo de trabajo de Bergen-Belsen, y Viktor fue enviado a dos campos filiales de Dachau (Kaufering primero, y luego Türkeim), donde sería liberado el 27 de abril de 1945 por las tropas de los Aliados. Después de la liberación se enteró, que su esposa había fallecido en el momento de la liberación del campo donde se encontraba (Velásquez, 2007).
Después de la Liberación: Iluminar al Mundo con la Luz del Sentido
A partir de ese momento, Frankl dedicaría su vida entera a difundir el mensaje de la Logoterapia: “La vida tiene sentido aún en las peores circunstancias” (Frankl, 1991). Con esta finalidad escribió libros, dictó conferencias en todo el mundo, sentó las bases e instruyó a nuevos logoterapeutas, y ayudó a otros a encontrar el sentido de sus vidas a través de su labor como terapeuta.
Fiel a su filosofía de apertura al mundo y al amor, el 18 de julio de 1947 contrae matrimonio con Eleonore Schwindt, con quien comparte su misión y obra el resto de su vida; de este matrimonio nació su única hija, Gabriela. En ese mismo año, también fue nombrado Profesor Asociado de Neurología y Psiquiatría en la Facultad de Medicina de la Universidad de Viena (Velásquez, 2007). Fue invitado por la Universidad de Harvard, entre otras instituciones de prestigio, como maestro, y llegó a recibir más de 20 títulos Honoris Causa.
Vivió una vida activa y llena de experiencias, a los 67 años aprendió a pilotar aviones pequeños y fue un asiduo escalador de montañas, actividad que le apasionaba junto a su labor educativa, que desempeñó hasta los 80 años de edad (Velásquez, 2007). A los 92 años, un 2 de noviembre de 1997, falleció en Viena a razón de un fallo cardiaco. Su vida, llena de energía y de sentido, dejó a la humanidad un legado que se mantiene vivo trascendiendo al tiempo: la esperanza en el potencial de cada persona. Su esposa, hija, yerno y nietos contribuyen cada día a seguir divulgando la obra de Viktor Frankl: Iluminar con la luz del Sentido.
Una Persona Que Inspira
“La bondad humana se encuentra en todos los grupos, incluso en aquellos que, en términos generales, merecen que se les condene” (Frankl, 1991).
“Quiero que escuches lo que tu conciencia te manda a hacer, y vayas y hagas lo que tu conocimiento te permita” (Frankl, s.f.).
“En la misma medida en que [el hombre] se compromete al cumplimiento del sentido de su vida, en esa misma medida se autorrealiza” (Frankl , 1991)
“El sufrimiento deja de ser en cierto modo sufrimiento en el momento en que encuentra un sentido” (Frankl, 1991).
“Como ocurre tantas veces, las ruinas hacen levantar la mirada al cielo” (Frankl, 2000).
Para concluir, los invito a inspirarse también, a dejarse afectar por la belleza de la naturaleza, por el amor de esas personas especiales, a entregarse a su trabajo o aquello que despierte su pasión, a recordar que “a pesar de todo, sí a la vida”.
Fuente de las Imágenes:
- “Iluminar con la Luz del Sentido”, adaptación hecha por mi a partir de la Imagen bajo Creative Commons CCO de Pixabay y la Imagen proporcionada por el Prof Dr. Franz Vesely, bajo CC BY-SA 3.0, de Wikimedia Commons.
- “I Guerra Mundial. Viena, 1914” por Alfredo Rivero bajo Dominio Público en Flickr.
- “Nuestra única posesión: La existencia desnuda” y “Libertad de elegir una actitud” adaptadas por mi a partir de la Imagen de David Lally bajo Dominio Público en Public Domain Pictures.
- “Portada del Libro el Hombre en Busca de Sentido” por Raúl Tamayo bajo CC BY-SA 2.0 en Flickr.
- Todos los bordes y divisores son fragmentos de la Imagen bajo Creative Commons CCO de Pixabay.
Referencias Consultadas:
- Frankl, V. (1991) El hombre en busca de sentido. Duodécima edición. Barcelona: Editorial Herder
- Frankl, V. (2000) El hombre doliente: Fundamentos antropológicos de la psicoterapia. Cuarta edición. Barcelona: Editorial Herder
- Frankl, V. (2003) Lo que no está escrito en mis libros: Memorias. Segunda edición. Buenos Aires: San Pablo
- Velásquez, L. (2007) Viktor Emil Frankl: El médico y el pensador de una vida con sentido. IATERIA, Vol. 20, No. 3, pp. 314-320
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