Poema
Apagaré cada estrella
que ilumina la noche, penetrare en
lo más recóndito de este sigilo
que brilla y arde en la
negrura; como lumbre eterna,
quemando el sentimentalismo
que esconde esta desdichada
alma.
A veces no espero la humedad
de una caricia, como podría ir
al encuentro de una querencia
cuando me he encargado de
conferir un desierto a todos,
encerrándome en mi ajustado
vacío, presa, cumpliendo una
sentencia en una mazmorra
improvisada que cierro por
dentro, negándole la
posibilidad a todos lo que me
rodean y añoran.
Si, sigo siendo la misma pupila
egocéntrica de siempre, la que
escribe canciones y la sepulta
en una libreta, la que hace
poemas imaginando un
semblante en cada verso.
La misma egoísta que un día
ama y al otro odia.
Si, soy una catástrofe Intocable
dentro y fuera, por eso apagaré
el resplandor que ilumina esta
habitación y propiciare la
madrugada, para que las ondas
que palpitan luminosidad no
extrañen a las personas
que me quieren.
Fuente
Editor PIZAP