Durante las protestas del pasado jueves y viernes en Nicaragua, 4 ciudadanos más fueron víctimas de la represión del régimen socialista liderado por Daniel Ortega, ascendiendo la cifra a 83 fallecidos en mes y medio desde que comenzaron estas fuertes manifestaciones.
La Policía indicó que uno de los fallecidos, un menor de edad, murió en un altercado invadiendo una propiedad, sin embargo, los familiares desmienten esta versión e informaron que fueron asesinados por colectivos armados afectos al gobierno quienes dispararon contra una protesta.
Familiares de Alejandro Hernández, 17 años, dijeron al diario la Prensa otra versión de los hechos: el joven murió cuando hombres armados y con el rostro cubierto pasaron disparando a bordo de una camioneta.
Cabe destacar que una vez el ejército manifestó no querer reprimir a los ciudadanos, Daniel Ortega ha acudido a estos grupos de exterminos encapuchados que sirven como paramilitares del sandinismo.
Familiares de Marlon Orozco, 48 años, denunciaron por su lado al diario La Prensa, que motorizados afines al gobierno dieron persecución al vehículo que conducía su pariente por portar una bandera de Nicaragua, símbolo que usan los manifestantes en las protestas contra el gobierno... En la huida, Orozco perdió el control del vehículo y se estrelló contra un taller de carpintería a donde sus perseguidores lo alcanzaron y le dieron un disparo en la frente, según el rotativo.
Quienes están reportando todas estas cifras son la Cruz Roja y el Centro Nicaragüense de derechos Humanos (CENIDH), quienes son los únicos entes no gubernamentales que llevan un claro conteo de los asesinatos y de las víctimas de otro gobierno pertenenciente al Foro de Sao Paulo y gran amigo de los demás gobiernos de carácter marxista en la región.