El araguaney ha florecido de nuevo en Caracas, ya en febrero lo había hecho. Es nuestro árbol nacional desde el 29 de mayo de 1948 y su color contrasta con el verde de las matas que le rodean o el azul del cielo que lo cobija. Tiene una característica especial y es que durante el año pasa inadvertido cubierto de sus hojas verdes que dan frescura, se mueven con el viento y lo hacen tan común, pero llegado el momento justo, la sabiduría de la naturaleza se hace presente haciendo que sus ramas queden desprovistas de las mismas y poco a poco ellas, silenciosamente, van mostrando unas hermosas flores amarillas que parecen coloreadas por la luz del Sol, esas que a la distancia parecieran ser hojas abiertas agradeciendo la vida. Grandes o pequeños, siempre nos regalan su florecimiento, los primeros con la abundancia y los segundos con su discreción. Cumplido el ciclo, sus flores caen alrededor del tronco del Araguaney, dejando una alfombra natural que deleita a quién se acerca para admirarlo.