Os contaré esta anécdota la cual es bastante reciente.
desde la segunda semana de este mes de diciembre, comencé a tener pesadillas, nada del otro mundo, pues son simplemente sueños que son molestos y tediosos, más sin embargo, comencé a notar algo diferente conforme pasaban los días.
En todas las pesadillas me veía dormir, miraba al rededor de la habitación y no veía nada fuera de lo usual hasta que una noche, sumergida en aquel sueño que muy pronto se convertiría en horror , tuve el gran impulso de salir de mi habitación... Cuando me encamine a realizar tal acción algo me haló de la camisa hacia atrás ¡Con una fuerza impresionante! caí en el piso, intenté voltear para ver quién o qué "cosa" me había sujetado de tal manera pero justo cuando pude voltear me desperté y no pude ver que fue eso.
Pasaron dos días sin nada fuera de lo ordinario, me despertaba continuamente en la madrugada sin poder recordar mis sueños y con un dolor de cabeza nada normal.
La tercera noche después de aquella pesadilla, se repitió, pero algo cambio en esta oportunidad... Ya no me veía dormir, veía todo desde la cama con la claridad que entraba por la ventana gracias a la luz de la calle, me senté y coloqué los pies en el piso helado, estaba decidida a intentar volver a salir de la habitación pues sentía ese impulso de salir de ahí lo antes posible así que lentamente camine a la puerta que había dejado abierta antes de acostarme... Cuando estaba a punto de llegar, esta vez me empujaron y me agarraron del pie una vez caí al piso, definitivamente esta "cosa" no quería que me fuera de allí obviamente me espanté, me agarre del marco de la puerta y con todas mis fuerzas intenté salir pero fallé, la fuerza de aquella "cosa" claramente me vencía por lo que me halo y me lanzó nuevamente a la cama.
¡Desperté! O al menos eso creí...
Abrí mis ojos y le vi...
Aquella sombra alargada con manos gigantes y piernas excesivamente separadas, estaba de pie al lado de mi cama observandome fijamente con una respiración fuerte y agitada...
Comencé a gritar !AYUDA! ¡AYUDA! mientras era consciente de que cada vez mis gritos disminuían hasta llegar al punto de no poder escuchar mi propia voz, no podía moverme, estaba sufriendo la conocida parálisis del sueño... Sabia que mientras más me desesperara menos eran las probabilidades de despertar rápido así que trate de no pensar en nada y cerré los ojos con mucha fuerza hasta que finalmente me desperté, me pare y corrí a la sala a encender la luz y a escribirle a mi mejor amiga por whatsapp... Entonces me di cuenta que sentía un dolor bastante molesto en mi tobillo... Tenia un hematoma en él.
No sé que pensar. Si leíste todo el post espero tu opinión.