Este mes les contaré sobre una de las tantas veces que he ido a mi adorada playa de Cata y con la mejor hermana y compañera de viajes que Diosito me pudo dar.
La Bahía de Cata es una bellísima playa ubicada en el Estado Aragua, aproximadamente a 58 kilómetros de Maracay. Posee una gran extensión, tiene una forma semicircular bastante cerrada. Para llegar a la Bahía de Cata, hay que pasar una carretera estrecha que atraviesa las montañas del Parque Nacional Henri Pittier, pero sin duda, cuando ya comienza a divisar de las alturas esta impresionante bahía, el ánimo de querer llegar le hará el viaje más ligero.
Desde el Playón es muy fácil y rápido llegar son 30min-45min (y creo que exagero), la vía no es tan estrecha, es empinada y con curvas, la vista en el camino es bellísima, a mi me deja pasmada y ansiosa por querer llegar.
Al llegar se puede escoger entre Cata pública o privada, es la misma playa pero está como dividida, yo prefiero Cata privada porque el estacionamiento es más seguro, el ambiente social es mejor y la atención de los mesoneros es muy buena. También queda a su elección si alquilan sombrilla o simplemente colocan su esterilla bajo las palmas.
El oleaje es fuerte, hay que saber el momento apropiado para bañarse, les confieso que yo soy feliz en la orilla disfrutando de la vista del inmensurable mar batiéndome con la brisa (en la última foto se ve como me mueve el cabello) y tomando algo refrescante.
Hay muchos kioscos con gastronomía variada, en este viaje decidimos comprar un pescado con tostones y ensalada, y obviamente la fosforera re-potenciadora que no puede faltar. Este día la playa estaba sola como rara vez suele estar, fue un buen día de hermanas que muero por repetir.
Si están en Ocumare de la Costa o el Playón no lo piensen mucho y suban a Cata, estoy segura de que la amarán tanto o más que yo.