¿En qué momento mi jardín se marchitó, y en un desolado abismo se convirtió? Aquel jardín encapullado lo encontré y con mucho miedo me arriesgué a descubrir lo que había en él, con amor cada flor abrí y pude apreciar su agradable aroma y esos colores dentro de la palidez. Lamentablemente perpleja quedé al ver que no era lo que pensé.
Tomada con: KODAK EASYSHARE C813 ZOOM DIGITAL CAMERA.
Tomada por: Arichuna Fajardo, año 2011.
Siendo joven, esa flor con su experiencia me hizo iluminar y me logró enamorar. Hermosos momentos vivimos, disfrutamos, no obstante el miedo siempre estaba, ¿por qué? Simple… Ya había una jardinera principal, pero que en un momento de ausencia fui a ocupar su lugar.
Con el pasar del tiempo las aspiraciones de la flor crecieron y yo inundada más de miedo fui accediendo cada vez más por el amor que él pudo lograr.
Sin embargo, soy más joven que esa flor, y en aspiraciones distintas de la vida me envolví. Dando vueltas por el mundo en el pico de algún colibrí, esa flor podrá olvidar a esa jardinera que solo dolor le pudo dar.
Y yo quizás destinada a la soledad por las malas decisiones que un día tomé, con lágrimas en los ojos este amor debí enterrrar porque era evidente que no podía germinar. Ahora vago en el abismo que un día fue un lindo jardín que con amor recuperé, siempre recordando que la vida es redonda y aquí lo pagaré.
Esta es la segunda parte del Abismo de una Jardinera, solamente falta un fragmento para terminar. Espero les guste y disfruten de su lectura al igual que yo disfruté escribir todos los murmullos de mis verdes habitantes. Ansiamos leer sus comentarios y opiniones sobre este post. Les enviamos saludos y un gran abrazo de gusanito.