Continúa esta historia tan peculiar. Nuestra protagonista se entera de lo que le sucedió a Lucía.
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Los días siguen pasando, cada asqueroso día me enferma, tanta rutina, tanto sexo sin sentido, tanto dinero por sexo, tantos hombres diferentes, tantas contexturas, sensaciones, tantos olores, tanto… sufrimiento acompañado de miedo.
Luego está mi repulsivo cuerpo, tantas huellas que reposan en él desprovistas de pudor, tantas cosas que he vivido, aquí, en las mismas cuatro paredes, con luces coloridas y acompañadas de música erótica, tantas personas sedientas de placer, tantas mujeres que intentan saciar lo insaciable. Tanto tanto.
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No sé qué demonios me pasa ¿por qué últimamente he sentido vergüenza de lo que hago? Nunca me ha preocupado tanto.
¿Tal vez tengo oportunidad de rehacer mi vida? ¿Una nueva vida? Una de verdad, ¡No! No lo creo, siento que moriré vendiendo mi cuerpo, si he pasado mi juventud y parte de mi edad adulta en esto ¿por qué no también mi vejez? ¿Será que hay un lugar en el mundo en el que pueda actuar de modo decente?
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Lucía me contó todo lo que le sucedió, lo que han hecho con ella fue una atrocidad.
Me contó que estaba estudiando una carrera que ya no recuerdo, lo cierto es que era muy costosa y ella no tenía el suficiente dinero para costearla. Justo en esos días conoció a una joven que le había comentado sobre un lugar donde necesitaban a una chica para trabajar, esa joven, con la que sólo había tratado un par de veces sólo le adelantó que era en un bar, nada del otro mundo, era para encargarse de la barra. Lucía no estaba muy convencida pero tocar la puerta no es entrar, así que decidió por fin ir a buscar información, le dijeron que serviría algunos tragos y le harían un contrato por 3 meses.
Firmó el contrato sin leerlo siquiera y se fue. Llegó el primer día de trabajo y la intentaron forzar a hacer cosas que no quería, por lo que al percatarse bien de lo que significaba ese trabajo se fue casi huyendo sin que se dieran cuenta.
Al pasar los días unos hombres la buscaron en su casa y se la llevaron a la fuerza, eran los mafiosos de Susi que traían de vuelta lo que les pertenecía, pues la había engañado en lo que respecta al contrato, la hicieron firmar un contrato en la que sería dama de compañía por tiempo indefinido, para ser sincera, jamás había escuchado eso, y en general no me meto en los negocios turbios de Susi pero esto va más allá de lo que podría haber imaginado, ni siquiera sé si eso es realmente legal.
Cuando ella se dio cuenta de lo que había firmado huyó como pudo pero los mafiosos la volvieron a encontrar. Estaba aterrada, sola y desprotegida, ella no había tenido su primera experiencia sexual en su vida, era completamente una niña que fue engañada en un dejo de ingenuidad.
Le pregunté qué había sucedido con sus padres, si le había comentado algo al respecto; en ese instante miró fijamente mis chorreados ojos de delineador negro y pude sentir en carne propia su miedo, era aterrador, desconcertante; cuando regresé de mis pensamientos vi cómo una gigantesca lágrima azul marina corría por su sonrojada mejilla, luego otra y otra paseábanse por esas mejillas hinchadas de tanto llorar…
Me dijo ”Estoy sola en este mundo, no tengo familiares, ni siquiera una tía lejana, estoy perdida, no sé qué hacer. Quiero morir”.
Sentí inmensamente aquel pesar, la agonía y desesperación que la consumía, su ultrajada carne, la suciedad a la que se tenía que acostumbrar, sufrir cada minuto de su ahora miserable vida. Ella no tiene ningún refugio, nadie en quién confiar más que en mí y ni yo misma estoy muy segura de ello, de cualquier forma no sé qué hacer para ayudarla, lo que sí sé es que tenía que hacer algo.
Continuará...
Edición de las imágenes: Picasa 3.
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