Cada tarde
El aroma de las flores, un deleite
vespertino, en el umbral de cada ocaso
y el embrujo, que cautivo en la tertulia,
acompaña con ternura y melodía.
Gratifican, cual remanso las palabras,
como mieles, rica fuente de colmenas,
libro abierto la mirada, cual cristales,
calmando de la vida, sus avatares.
Gentiles sentimientos han encarnado,
poniendo savia y esencia en su progenie,
que alegre y dulcemente los atesora,
dignos, como el poniente de cada tarde.
Disfrutar de una charla y una poesía, al final de la tarde, es maravilloso.
Gracias por leerme.