Hola amig@s, compañer@s steemians.
Me alegra estar de nuevo contando mis aventuras. Casi siempre es el fin de semana que puedo adentrarme en el pequeño bosque encantado que conforma mi jardín. Extenso, en verdad, para lo que debería ser un jardín convencional.
Este pequeño ecosistema es un remanso delicioso, donde puedo disfrutar de seres tan hermosos.
Una gran variedad de insectos, despliegan sus más vistosas características, para el deleite humano. Bueno, yo disfruto mucho cada experiencia.
En este caso, ya casi oscureciendo, vi una figurilla revoloteando cerca de mí. Estaba como desorientada o perdida.
Cuando se detuvo en un arbusto, la tomé con cuidado y la traje a casa.
Ya calmadita entramos en confianza y vino la sesión de fotos. Así que hoy la presento.
Una mariposa Monarca (Danaus plexippus)
Confieso que ha sido una gran sorpresa encontrar este tipo de mariposa, pues no las vemos por acá con frecuencia. De hecho esta andaba sola.
Las mariposas, como la mayoría de los insectos voladores, tienen una importante función polinizadora.
Según lo que pude leer en diferentes páginas, estas mariposas tienen su hábitat en el América del norte y hacen sus migraciones hasta México, para reproducirse.
Los colores que identifican a la mariposa Monarca, son anaranjado y negro, con ligeras diferencias entre hembras y machos.
Son conocidas por su migración masiva en invierno. con travesías extensas, que pueden alcanzar hasta los 5000 kilómetros.
Lo que despierta mi curiosidad, es preguntarme, si esta hermosilla mariposa, forma parte de algún mínimo número de ejemplares, que han desviado su rumbo. En vez de quedarse en México, por algunas circunstancias al azar de la naturaleza, han atravesado el mar Caribe y llegado a Venezuela.
Mucho me entristece la idea de que se encuentre sola. Deseo creer, que como pasa con muchas especies, estas mariposas, han logrado un estado de adaptación y generado nuevas especies aclimatadas en esta zona tropical.
Porque no hay derecho a estar solito en la vida.
Considero que nos conocimos y nos disfrutamos mutuamente, puesto que no quería zafarse de mimano. Por ello no tengo fotos de buena calidad. Las tomé como pude, con la niña atrapando mi mano izquierda, mientras yo maniobraba la cámara. Además, era de noche y la luz artificial, juega mala pasada.
Al final del encuentro, busqué una forma cómoda para alojar a mi huéspeda y la invité a posarse en una piñuela. Luego la coloqué en una maceta y allí se quedó tranquila.
Imagino que al amanecer voló y regresó al bosque o a juntarse con su grupo en algún lugar. No la he visto más.
También leí que el número de mariposas Monarca, ha disminuido significativamente, por la excesiva deforestación de su hábitat natural. Entonces, repito lo de siempre:
Por favor, amen a todos los seres de la naturaleza, respetando su hábitat y sus costumbres.
Texto y fotografías originales.
Soy
Mi anterior excursion: Un insecto Palo
Fuente consultada:
National Geographic