...El tiempo que queda impregnado como una profunda huella,
sólo que ésta en algunos casos es imborrable,
desde una simple mancha de oxido, una pintura esconchada,
la mancha de café en aquella carta amarillenta, una foto en blanco y negro,
hasta la arruga que marca su cara y el momento que tallo su alma.
sus marcas delinean el trayecto de esa vida, única y a su vez semejante a todos ellos,
cuando al final los años llegan, que aunque tocan la puerta, nunca los ves entrar.