“Una gran ola es como una mujer hermosa, emocionante de ver y emocionante de montar”. Buzzy Trent
¡Ay, carajo!
Aron se proponía a salir de la playa, la cual, nunca dejaba. Es cierto, compartía mucho tiempo con ella, incluso lo que él llamaba su hogar.
Cuando por fin llegaron a la playa, Aron inmediatamente, lleno de ímpetu, se zambulló hacia eso, tan indomable e incansable trabazón de olas y agua que llamamos mar, con su acompañante.
Luego, de regreso, ya dando un par de vueltas. La tomó de la mano, regresando a la orilla, pero no dándose cuenta de algo sumamente importante.
Comenzó a suspirar, tomando pequeñas bocanadas de aire, pensó; como de magnifico había sido su día, ¡Un día completo! Junto a ella, tontamente gozando y deleitándose de su compañía.
Dándose prisa, se dirigió a donde se encontraba, se le hacía eterno el transcurso y la distancia hacia allí. Cuando por fin consiguió llegar. –Sonriendo, exclamó; ¡AY, CARAJO! ¡Eres la mejor tabla que pude haber adquirido!
Ilustraciones opcionales para la portada del Microcuento
Composición a lápiz
Composición a color
Composición a marcador, blanco y negro