“Entre dos Mundos, un Amor Marcado”
Ella solía rodearse de un mundo de fantasía, era capaz de convertir un simple punto en un hermoso arte, sentía la magia de los claros y oscuros ¡!Era tan llena de vida!!... Escapaba a los prados, recorría aquellos senderos cubiertos de flores multicolores, respiraba el aire puro, disfrutaba del silencio y ¡como le encantaba la melodía del cantar de las aves junto al arrollo de aquel cristalino río… ¿Para él? Para el ella era su mundo ¡su alegría!, su presencia se sentía en cada rincón un recuerdo, sus pinturas parecían recobrar vida, expresaban la profundidad y la belleza de los colores… Aquella casita era como un museo de arte donde se exhibían grandes y hermosas obras de una gran artista que como muchos jamás fue reconocida… En cada rincón una pintura y un retrato, aquel hombre tomo entre sus manos un autorretrato de ella, se fue trasladando a tantos recuerdos ¡era tan llena de vida!, ¡era tan llena de vida! Se repetía constantemente, los recuerdos se apoderaron de él y las lágrimas fueron cayendo poco a poco por aquellos caminos curvos que dibujaban su rostro, el silencio se adueño del momento y la tristeza por ese intenso amor lo hizo tomar aquella decisión… El dolor era profundo, sentía como se desgarraba su piel en cada segundo que pasaba, los nervios y la sudoración profusa se apoderaban de él hasta desvanecer, aquella punzada como agujas llegaban hasta su corazón, su pecho sangraba, el oleo mezclado con su sangre exhibía aquel rojo rutilante que poco a poco mezclado con los claros y oscuros lucia el matiz predilecto, las líneas perfectas, un colorido profundo, vivo y tridimensional… Bajo su carne y piel sentía su ser, como llama ardiente y fuego envolvente, su alma muy cerca pero muy cerca, todo por su adorada y bella amada… Pasado el tiempo y los años aquella casa se convirtió en un gran museo y en él se exhibían las obras artísticas de una famosa artista… En su entrada un hombre con buen porte quien orgullosamente daba la bienvenida a sus visitantes quienes al entrar al museo y aquel hombre dar la vuelta sorprendentemente estaba ella hermosa, elegante, radiante y ¡Tan llena de vida! ¡Tan real!... Pues aquel hombre se había tatuado en su hemicuerpo a su amada, su adorada, su amor y en el pecho una flor logrando revivir por siempre aquel amor que aunque ausente permanecería marcado, ni con el tiempo, ni con el olvido seria borrado… Visitar aquel Museo era maravilloso, pues aquel hombre ¡hacía sentir vida junto a tantos recuerdos!, la sensación de estar entre dos mundos ¡era espectacular!... Todo por mantener la inmortalidad de su gran amor eterno...
“Entre dos Mundos, un Amor Marcado”
Lleva tatuado en su cuerpo
El rostro de su gran amor
Y en un lado de su pecho
Sellado con una flor.
Un amor que en carne viva
Juraron la eternidad
Y en años, aunque ausente
Él lo hizo realidad.
¡Oh! cuanto amores en la vida
Que el tiempo no logra borrar
Tan profundos y tan intensos
Que al alma suelen marcar.
Dibujo Paso a Paso:
Dibujo Final: