Todas las personas, de alguna u otra manera se han sentido solas, ya sea por la falta de compañía o por la falta de apoyo por quienes los rodean, produciendo la sensación de soledad y haciéndote sentir que eres tú contra el mundo, sin nadie que te ayude. Aunque algunas personas sienten esto con más frecuencia, estoy seguro que todos alguna vez y en cierta medida lo hemos sentido, que nadie está ahí para nosotros (aunque muchas veces no es así pero no podemos evitar sentirlo).
Existen en general dos tipos de soledad, estas son la soledad física (ausencia de compañía por parte de personas u otros seres vivos), y la soledad mental (implica sentirse solo a pesar de tener compañía, aislándote voluntaria o involuntariamente). La soledad mental o emocional está asociada a emociones de inseguridad, incomprensión y tristeza.
¿Se han preguntado por qué nos sentimos así?
Los humanos somos seres sociales, evolucionamos para sobrevivir apoyándonos los unos a los otros, en comunidad; por lo tanto buscamos muchas veces estar acompañados ya que siempre dependemos de los otros, si no por falta de capacidad, emocionalmente. En ocasiones sentimos cierta incomodidad al encontrarnos con nosotros mismos cara a cara, pues aunque hay personas muy reflexivas que disfrutan la soledad, otros hayan en esta una gran molestia.


Por: ASBracho
Soledad voluntaria e involuntaria
Hay ocasiones en que una persona desea aislarse del resto por un momento, ya sea para descansar de el caos o ruido provocado por tantas interacciones sociales, para meditar o para dedicar un tiempo a sí mismo; aunque mantenerse así por un largo tiempo puede ser perjudicial, produciendo depresión, incomodidad, sensación de desagrado y aislamiento, disminuyendo la capacidad de relacionarse con otras personas.
A diferencia de lo anteriormente mencionado, hay personas que son aisladas por causas más allá de su voluntad, puede ser por alguna enfermedad grave, impedimentos en la movilización, quedar atrapado en un lugar, reclusión, ser rechazado por la sociedad, entre otros factores. La soledad impuesta trae varias consecuencias, produciendo alucinaciones, cambios en la percepción del tiempo, depresión, enfermedades, entre otros.
Una moneda con dos caras
Bien sabemos que la soledad muchas veces suele ser motivo de profunda tristeza y angustia, pero así como existen personas muy sensibles en este aspecto, hay otros que más bien disfrutan la soledad en cierta medida ya que les permite reflexionar, meditar y encontrarse consigo mismos. Esto depende en parte de la personalidad del individuo y las experiencias de vida, pues no todos somos iguales y siempre hay momentos para todo, ya sea para estar solos o acompañados.
La soledad puede ser algo realmente agradable, nos sirve para crecer espiritualmente y ordenar nuestros pensamientos y emociones; muchos filósofos buscan llevar una vida solitaria, hallando tranquilidad en esto. Muchos psicólogos y psiquiatras recomiendan aprovechar estos momentos a sus pacientes, pues esto conlleva muchísimos beneficios.
Para muchos este es considerado uno de los sentimientos más profundos y dolorosos en la vida, forma parte de nuestra naturaleza buscar la compañía de los demás y en el fondo muchos de nosotros lo tememos, aún inconscientemente pero ahí está. Apreciemos los lazos que tenemos con las personas que amamos y disfrutemos cada instante junto a ellos. Con esto termino, ¡muchas gracias por leer y saludos a todos!