El asno africano, ancestro del burro doméstico se caracteriza por su cuerpo robusto, orejas grandes y cola moderadamente larga con pelos que llegan al menos a la mitad de las extremidades posteriores. Están muy bien cubiertos de pelo corto. Poseen una crin en la cabeza y cuello. La crin es corta, delgada y erecta, mientras que la cola es a manera de mechón. Tienen un solo dedo funcional (el tercero) y el hueso terminal de cada pata está ensanchado y redondeado de manera uniforme, de tal forma que caminan con las puntas de los dedos. Las pezuñas de esta especie son particularmente angostas. El radio y la ulna están fusionados, aunque la ulna está reducida en tamaño de manera importante, de tal forma que todo el peso recae sobre el radio. Sus pezuñas son largas y las más angostas de los equinos; por lo que son mejores caminadores que corredores. En las extremidades posteriores, la tibia está alargada y soporta casi todo el peso; la fíbula está reducida y fusionada con la tibia. Generalmente presentan marcas distintivas en la cara, como hocico claro y ojos delineados con obscuro. El color más común es café grisáceo o gris en la parte dorsal, volviéndose más rojo en el verano y blanco en la zona ventral; que se vuelve grisácea en esta época también. Generalmente poseen una franja dorsal obscura, en ocasiones una transversal a la altura de los hombros y en ocasiones bandas en las patas.