Un escalofrío recorriendo mi cuerpo,
a veces lagrimas bajan por mi mejilla,
fantasías ilógicas en mi mente,
un sentimiento profundo que llega a mi corazón
y por último, un suspiro tan grande
como ese sueño que morirías por hacer realidad.
Esto es lo que siento
cada vez que por mi tímpano una melodía crea vibración,
adueñándose de cada uno de mis sentidos
que metafóricamente me hace volar.
Altos que aturden
otorgando la melodía que guía mi imaginación,
medios que estimulan el ritmo en mí,
por último y no menos importante,
bajos que activan cada uno de los movimientos
que de manera impulsiva mi cuerpo realiza.
Una unión que crea una explosión de magia
y es en ese momento donde se honra el título de dicho post;
Nace un sentimiento que yo y pocas personas sienten
al escuchar lo que llamamos música.