El Avila, hermoso lugar donde hace poco fui de paseo con mi familia y amigos. A pesar de los nervios que tenía de subirme al teleférico (ya que le tengo miedo a las alturas) me llene de valor y lo hice... y saben que valió la pena.
La vista que se obtiene al principio es lo que te emociona y te hace querer ver más... Aparte de sentir cosquillas en el estómago cuando comienzas a subir es muy divertido, y para las personas que son nerviosas como yo, hace que los nervios desaparezcan poco a poco.
Pero cuando ya se ha avanzado un largo trecho obtienes estas imágenes maravillosas...
Ver la ciudad desde ese punto de vista es hermoso y poder disfrutar de la frondosidad de los árboles es lo mejor.
Al llegar (aparte de que me baje con las piernas temblorosas), respirar ese aire tan puro me hizo sentir tan relajada, es una sensación que te llena de paz y tranquilidad.
Luego inicie el recorrido por todo el lugar y es como si me encontrara en otro mundo, los paisajes, personajes, actos entre otras cosas mas me hicieron olvidar del estres de la ciudad, me relaje y pase un rato diferente y divertido.
Ya sea comiendo unas fresas con crema...
Mirar el océano...
Montar a caballo...
y algunas cosas mas...
Fue un viaje que disfrute mucho y a pesar de los nervios y pensar en subirme otra vez al teleférico lo volvería a hacer...
Venezuela tiene muchos lugares asombrosos y a pesar de todo es un país hermoso.
Me despido con cariño desde venezuela.