Saludos, mis queridos amigos de Steemit. Hoy les traigo un post para contarles acerca de lo que he hecho durante los últimos años para salir airosa del revés que vive mi país. Les agradezco mucho su lectura y los comentarios que tengan a bien dejarme, todos son muy importantes para mí. A esta hora de la tarde me tomo un café pensando en ustedes.
En tiempos de crisis tenemos que estar ganados a sacar al gigante que reposa dormido en nuestro interior, pero que siempre está dispuesto a defendernos ante cualquier situación extrema.
Para nadie es un secreto que los venezolanos estamos viviendo una crisis profunda en todos los ámbitos de la dinámica del país y que la que más nos golpea es la crisis económica que cada día nos desvalija de lo poco que ingresa a nuestros bolsillos, dejándonos indefensos ante los compromisos que tenemos que asumir con nosotros y con quienes nos rodean. Por eso hemos tenido que hurgar en nuestras habilidades y capacidades para reinventarnos.
Les contaré de los desafíos o retos que he asumido a lo largo de estos años con el fin de plantarme ante las dificultades económicas:
Comencé a trabajar apenas cumplí los dieciocho años, los esperaba con ansias para ganar el dinero que me permitiría cubrir algunos gustos personales. Vendí libros, perfumes y maquillaje. Más de la mitad de lo que ganaba lo gastaba en las mismas cosas que vendía, pero me sentía feliz y satisfecha.
Al terminar la universidad, me inicié en el campo laboral y me casé casi al mismo tiempo. Con mi trabajo como docente y el de mi esposo como músico e informático vivimos sin carencias por muchos años hasta que empezó la tragedia venezolana. Los bajos sueldos no permitían cumplir con todos los compromisos asumidos y para ese entonces ya había nacido nuestra hija. Las responsabilidades aumentaron y las alertas se activaron; fue así como empecé a asumir lo que he llamado: mis desafíos.
Para nadie es un secreto que los venezolanos estamos viviendo una crisis profunda en todos los ámbitos de la dinámica del país y que la que más nos golpea es la crisis económica que cada día nos desvalija de lo poco que ingresa a nuestros bolsillos, dejándonos indefensos ante los compromisos que tenemos que asumir con nosotros y con quienes nos rodean. Por eso hemos tenido que hurgar en nuestras habilidades y capacidades para reinventarnos.
Les contaré de los desafíos o retos que he asumido a lo largo de estos años con el fin de plantarme ante las dificultades económicas:
Comencé a trabajar apenas cumplí los dieciocho años, los esperaba con ansias para ganar el dinero que me permitiría cubrir algunos gustos personales. Vendí libros, perfumes y maquillaje. Más de la mitad de lo que ganaba lo gastaba en las mismas cosas que vendía, pero me sentía feliz y satisfecha.
Al terminar la universidad, me inicié en el campo laboral y me casé casi al mismo tiempo. Con mi trabajo como docente y el de mi esposo como músico e informático vivimos sin carencias por muchos años hasta que empezó la tragedia venezolana. Los bajos sueldos no permitían cumplir con todos los compromisos asumidos y para ese entonces ya había nacido nuestra hija. Las responsabilidades aumentaron y las alertas se activaron; fue así como empecé a asumir lo que he llamado: mis desafíos.
Desafío uno
Simultáneamente con mi trabajo como profesora, aprendí a hacer las multisápidas hallacas (el famoso plato venezolano que no faltaba en las cenas de navidad); hice muchas y las vendí con buena ganancia a una extensa y satisfecha clientela por muchos años. En estos tiempos no es rentable un negocio como este porque los alimentos están escasos y son costosísimos.
Desafío dos
Ya nuestra hija estaba próxima a ir a la universidad y eso significaba un egreso considerable en nuestro presupuesto. Entonces busqué información sobre cursos de pintura sobre tela y sobre MDF y me motivé a aprender. Descubrí que pintar era una actividad que me gustaba y que me relajaba mucho. Sumirme entre pinceles, pinturas y moldes era lo más parecido a una terapia antiestrés. Esto se convirtió en un negocio rentable; compramos máquinas para trabajar en casa, pinturas y pinceles en cantidades. Tenía muchos clientes y me encargaban cotillones para fiestas de colegios y fiestas corporativas. Sigo pintando, todavía, pero solo para atender encargos especiales y regalos personales porque ya no es sustentable como negocio.
Desafío tres
En la actualidad, mantengo la venta de maquillaje para sostener un poco los gastos de mi hija en la universidad. Es un verdadero reto invertir dinero y ver alguna ganancia inmediata, sin embargo, hay un público cautivo (mis amigas, colegas, familiares y me incluyo) que, a pesar de la crisis, aparta un dinerito para darse un gusto y enfrentar la dura y agobiante realidad. Además, he incursionado en el network marketing e incluyo en mis ventas los productos Amway. Las ventas han sido siempre mi tablita de salvación.
Desafío Steemit
Mi desafío actual es Steemit, estoy aprendiendo poco a poco cómo funciona y cómo debo usar esta nueva plataforma; debo acotar que soy lenta para entender lo que tiene que ver con las nuevas tecnologías. Aunque me registré en julio 2017, no fue sino hasta finales de enero de 2018, gracias a mi compañera de trabajo
y su energía para hablarme de Steemit, que retomé mi cuenta. Hoy me siento motivada y agradecida porque pertenezco a un grupo de amigos talentosos de mi tierra que comenzaron a hacer vida en la plataforma. Estar en Steemit es ganar un espacio para salir de la cotidianidad y leer, indagar, crear, escribir -aunque no soy escritora siempre hay algo que contar.
En principio, fue el factor económico lo que me obligó a sentarme frente al computador y olvidarme de mi/nuestra realidad para entrar en este mundo y obtener beneficios; pero, en este momento, lo que más valoro es el ejercicio de pensar qué compartir y estar en sintonía con mis amigos y seguidores en Steemit, todos ellos valiosos.
Steemit, también, ha significado una alegría en un momento especialmente triste de mi vida, y eso tiene un valor incalculable. Considero que ya he ganado. Sigo aquí aprendiendo, con esperanza, constancia y dedicación para alcanzar frutos en este mi nuevo desafío.
En principio, fue el factor económico lo que me obligó a sentarme frente al computador y olvidarme de mi/nuestra realidad para entrar en este mundo y obtener beneficios; pero, en este momento, lo que más valoro es el ejercicio de pensar qué compartir y estar en sintonía con mis amigos y seguidores en Steemit, todos ellos valiosos.
Steemit, también, ha significado una alegría en un momento especialmente triste de mi vida, y eso tiene un valor incalculable. Considero que ya he ganado. Sigo aquí aprendiendo, con esperanza, constancia y dedicación para alcanzar frutos en este mi nuevo desafío.
Hasta la próxima, mis queridos amigos. Si gustan me cuentan en sus comentarios cuáles han sido los desafíos que han asumido en estos tiempos de crisis.
¡Nos leemos pronto!