William James se hizo famoso en Norteamérica por sus consejos filosóficos tan llenos de sabiduría. Y uno de los consejos que más repetía era este: “Hay que aceptar que así haya sucedido. La aceptación de lo desagradable que nos ha llegado, es el primer paso para lograr evitar las consecuencias desastrosas de la tristeza y de la desesperación”. Dios con su poder infinito había podido no permitir que esto sucediera. Pero si permitió que sucediera, seguramente será porque también de esto va a sacar algún bien. Dios puede sacar bien de todo lo que nos sucede, aún de lo más desagradable, y hasta de los que nos parece más irracional y absurdo. Por eso San Pablo repetía: “Todo se convierte en bien para los que aman a Dios” (Rom. 8)