Una obra de arte encierra un mundo singular, y si no te han enseñado a mirar, nunca serás capaz de comprenderlo. Para entender ese mundo necesitas guías, profesores que te enseñen a mirar, a descifrarlo, y luego, a través del ejercicio de horas mirando, uno es capaz de construirse una cultura visual, de reconocer las cualidades e identidades que condensa toda obra de arte, de conectar la obra con su contexto, con el espacio y el tiempo. Mirar, sí, y después de leer, nunca al revés. Sin esta pasión y este conocimiento nos perdemos muchos de los placeres del alma.
Fuente - Artur Ramon Art.
Fotografía de Martin Parr
Esta historia comienza con una carta de largo aliento. La memoria, el recuerdo y el olvido, la muerte y el duelo, el resentimiento y la culpa, el amor y el perdón, son los principales hilos de este tejido. Esta podría ser la historia de Penélope, pero es la vida de Julieta, una mujer marcada por una tragedia. Desde entonces, ella vive desde esa herida que representa el vacío, la ausencia.
De sus largos flashbacks destaco la dirección de arte en su juventud. La paleta de colores que viste transmite vitalidad, el estilo de su ropa te transporta a la década de los años 80. Además, la película está minada de referencias mitológicas (véase el libro que Julieta lee en el vagón y lo escrito en la pizarra), la protagonista da clases de mitología griega y en una escena nos habla de etimología de las palabras: El mar como el camino de la aventura. Y es que Xoan y Julieta bien podrían ser un Odiseo y Penélope modernos.
Me gustaría verte aparecer entre la lluvia.
Esta escena es poderosa, TAN sugerente y sutil al mismo tiempo. Hay un eco entre el mundo interior y el ambiente que envuelve al personaje. Así en la tierra como en el cielo, como es afuera es adentro. Es inevitable, aquellos que los griegos llaman Fatum, destino.
Aquí la escenografía es magistral. Fíjense en el cuadro que está al fondo, es simple, negro y lúgubre. La antesala a una fractura, un punto de inflexión en la historia. El ambiente y el dialogo están enmarcados en el mismo discurso.
Esta escena es inolvidable. Creo que es la mejor elipsis que he visto en mi vida. La elipsis es un recurso narrativo en el cine, un salto en el tiempo o espacio. En este caso, es una metáfora de como Julieta envejece de golpe por la depresión.
Este personaje es terrible, una especie de Celestina. Una mujer que vislumbra la tragedia e interfiere para empeorarla. La actuación de Rossy de Palma es muy buena, te permite hacer el pacto ficcional y creer que sus palabras tienen el peso de un fatal vaticinio.
Este fotograma en particular me encanta, cuando están justo en el umbral se alinean las tres generaciones, madre-abuela. hija-madre, hija-nieta. Me parece hermoso que a pesar de la enfermedad, la visita de Julieta favorece a su madre. Vuelve a resplandecer, está vestida por la luz y el color.
Ya no me queda nada, solo existes tú. Tu ausencia llena mi vida por completo y la destruye.