Es probable, que eso que creemos que solo nos atañe a nosotros, solamente, sea el único motivo, que nos impulse a hacer a un lado cualquier otra cosa, y a encontrar un espacio de tiempo para orar. Pero cuando tenemos la sensación de no pertenecer, o creemos estar separados de algo, por ejemplo de un país o del colectivo, es muy seguro que pongamos miles de excusas, y nos auto justifiquemos para decir que no lo hacemos porque no tenemos tiempo...
Supongamos que se trate de hacer una oración grupal a la misma hora para pedir ayuda por tu país, quizás se te vengan a la mente miles de excusas, para no hacerlo. Algo así como, tengo mucho trabajo, tengo que cocinar, tengo que limpiar, etc... Y cualquier cosa que se te venga a la mente para justificarte por no hacerlo, porque quizás, no te sientes identificado con eso. Por ejemplo, vamos a suponer que se te sugiere hacer la misma oración que ya nombramos arriba, aquella por tu país.
Te quiero hacer una pregunta ¿No es ese el mismo país dónde vives? Dónde trabajas? Dónde tienes que comprar comida para ti y tu familia? Dónde si te enfermas tienes que buscar medicina o un médico que te atienda? ¿Crees que lo que suceda dentro de ese país, tu país, no te afectará a ti? ¿En verdad lo crees? ¿No es ese el mismo país del que te sientes tan separado que no tienes tiempo para hacer una oración? La respuesta es un gran “SI”.
Reflexiona sobre esto ¿Porque no detenerte un momento del día, una hora, media hora o 10 minutos o 1 minuto, para orar por la recuperación de tu país? Pero desde adentro de tu corazón, con verdadera intención y deseo. Eso sí, sin Odio, sin Rabia, sin Resentimiento, que de los efectos de las causas, se encargarán, con toda seguridad, las “Leyes Universales” no hay duda de ello, en este caso me refiero a una de esas leyes que es la “Ley de Causa y efecto” de lo cual hablaré en otro post, mas ampliamente.
Entonces, quiero hacerte por los momentos un último planteamiento. Qué pensarías si en el momento en que hacemos una súplica al Padre para que nos ayude en una emergencia individual, Él nos respondiera, espera, estoy muy ocupado no tengo tiempo…
Está comprobado, que cuando muchas personas se unen para hacer una oración se logran grandes milagros. Hay pruebas de ello, me refiero a la década de 1930, cuando Winston Churchill, se sintió perdido por la inminente invasión de Hitler a Inglaterra. Por lo que le dijo a la población que lo único que podían hacer era orar. Inmediatamente, se organizaron cadenas de oración en todo el país.
Hitler ya venía en camino, pero, no se sabe que fue lo que lo detuvo, porque nunca llegó. Dicen que se les presento una especie de niebla muy espesa, lo que hizo que se tuviera que regresar y nunca más volvió.
Después que eso sucedió, la reina de Inglaterra exclamó “Le temo más a un ejército de personas orando, que a un ejército militar”.
Y Esta es una prueba fehaciente de que la oración en colectivo puede lograr grandes milagros. Pero solo basta entenderlo, y aplicarlo.
Venezuela, en estos momentos está, como un barco a la deriva que perdió la vela, en un mar agitado por la tormenta, cuyo capitán no está interesado en salvar a sus tripulantes, que somos todos los venezolanos. Pero somos nosotros los que tenemos la necesidad de salvarnos y solo tenemos una posibilidad de poder llegar sanos y salvos a la orilla. Y la única manera, es pidiendo la ayuda divina a través de la oración en colectivo. Si, en colectivo, es nuestro país, es nuestra casa, esa casa donde hemos nacido y vivido por tanto tiempo. Es nuestro hogar donde no le hacemos peso a nadie, donde si queremos podemos evolucionar y crecer, y pueden crecer nuestros hijos sin distinción y sin rechazo de nadie.
Pero como toda casa, cuando está sucia hay que limpiarla, cuando hay mala yerba en su jardín hay que arrancarla. Y esto solo nos atañe a nosotros los que aquí vivimos, los que aquí nacimos, también a los que llenos de miedo, emigraron.
Porque nunca, esperamos que el vecino venga a limpiarnos nuestra casa y a arrancar la yerba. Lo hacemos nosotros mismos, con nuestros propias herramientas. Y si una casa y otra casa y otra son limpiadas por dentro y por fuera, todo estará limpio y sin yerba mala en sus jardines.
Entonces, que todos los venezolanos, comencemos a sacar nuestras herramientas cada uno, con nuestra oración unida, para limpiar nuestra casa, Venezuela nuestro hermoso país. Cada uno de nosotros comencemos a orar, todos los días 10 minutos, una hora, escojamos nuestro propio espacio de tiempo y manos a la obra, comencemos a hacerlo una costumbre, sin cansancio, hasta que nuestra súplica sea escuchada, hasta que logremos liberarnos. Pidamos al Padre, que nos libere a todos los venezolanos, del hollín oscuro con el que han cubierto a nuestro país, pidamos por la Liberación de Venezuela y de todos los venezolanos.
Venezolana de nacimiento
Y a mucha honra