Las emociones son una parte trascendental de nosotros, ya que estas nos hacen sentirnos vivos, además ayudan a liberarnos sin usar ninguna palabra. En este post hablaremos de la preocupación, una emoción que cualquiera ha llegado a sentir en un momento determinado.
En concreto la preocupación crónica es una de las emociones que acechan con frecuencia a algunas personas, pero puedes deshacerte de ella aunque esta haya sido producto de una experiencia muy negativa. Por ejemplo, haber estado involucrado en una actividad de alto impacto (asalto, secuestro, etc.).
El problema está cuando más que ser una "alerta" como instinto del ser humano ante alguna situación de riesgo, resulte una actividad que necesita estar siendo realizada a cada momento durante el día.
Fuente
La preocupación crónica es, nada más y nada menos , que información inútil que almacenamos y trabajamos en nuestras mentes . Son simplemente suposiciones de situaciones fictícias . Por eso es valioso darnos cuenta cuándo nos hemos convertido en un "preocupón crónico" .
Debemos tener claro que este malestar es el resultado normal de los cambios que ocurren a nuestro alrededor , es común preocuparnos ¿a quién no le dan un poco de miedo los vuelcos de la vida ?
Pero cuando ésta se convierte en un ciclo infinito, como por ejemplo la siguiente situación:
“Me han contratado en el trabajo que tanto quería"
- Pero ¿y si a mi jefe le aburre mi forma de trabajar?
- ¿O si hago algo mal el primer día?
- ¿Y si al ir al trabajo el perro de mi vecina se sale, me ataca y mordisquea todo... y muero sin recibir mi primer salario? ...
Fuente
Es ahí cuando te das cuenta que tienes una relación fuerte con la preocupación crónica. A pesar de que el cambio que ocurrió en tu vida sea bueno, siempre buscarás alguna decepción o error.
La problemática aumenta aún más cuando la preocupación nos lleva a compararnos con la gente. Al entrar en este juego de contraste empezamos a observar y pensar ¿cómo es que las otras personas no lucen igual que nosotros? Nos sentimos unos "bichos raros", la vida de los demás resulta tan sencilla ¿por qué no podemos tener la posibilidad de lucir tan tranquilos como ellos?
A partir de ahí, la comparación te hace sentirte inferior a todos y tu desarrollo en cualquier actividad no será el mismo.
Lo mejor que debemos realizar a fin de no ser un “preocupon crónico” es trabajar mediante el análisis. Analizaremos lo poco probable de que nuestra preocupación se vuelva real. Pensemos en ¿de verdad estamos actuando en este preciso momento para que esa intranquilidad no tenga sentido?
Podemos incluso alistarlas y analizarlas una por una:
- ¿Puedo hacer algo con el objetivo de cambiar esta situación?
- ¿Cuál sería el primer paso?
- ¿Cuáles son mis recursos?
La reconstrucción de un pensamiento a través del análisis siempre llevará a la mejora, ya que de esta manera estaremos trabajando nuestra mente, esos pensamientos negativos como la preocupación disminuirán.
Ya no pensaremos en ficción, sino más bien de modo razonable.
Recuerda que tener una conexión estrecha con la preocupación no te llevará a nada bueno, no sólo modifica el que te sientas inferior a los demás cuanto entras en su juego de comparación, sino que también puede modificar tu aspecto físico, es momento de romper esa relación.
Si respondes a este sentimiento con una acción/solución, la misma preocupación romperá el vínculo contigo 😉
Fuente