En mi anterior artículo de "El elefante o la elefanta" comentabais que en Venezuela, para referirse a colectivos en los que hay tanto hombres como mujeres se utilizan dos formas, la masculina y la femenina: dice que "se habla de generales y generalas, médicos y médicas, tenientes y tenientas..."
Es natural que la lengua evolucione de manera constante y se vaya adaptando a las nuevas formas de concebir la realidad. Y de hecho, es cierto que uno de los cambios sociales más significativos de los últimos tiempos ha sido la incorporación de las mujeres en todos los ámbitos de la vida con las mismas condiciones de igualdad que los hombres, incluyendo el mundo laboral. Y estas expresiones que decía, "el médico y la médica", han surgido fruto de la necesidad de muchos para hacer evidente la presencia de ambos géneros.
Sin embargo, como bien apuntaba mi seguidor en su comentario, se ha tendido a "mal utilizar" el lenguaje con estas expresiones, ya que resulta una forma abusiva y un tanto inadecuada. Me explico: en español, para referirnos a los colectivos de hombres y mujeres, podemos usar sólo la forma masculina, puesto que es la forma no marcada en cuanto al género se refiere (es decir, el masculino puede referirse a referentes de los dos sexos). Será la realidad social, junto con el contexto, lo que hará que se interprete si nos referimos a un sexo u otro.
Aun así, si queréis expresaros de una manera respetuosa sin que haya complicaciones ni dificultades de comprensión, a continuación os dejo algunos recursos lingüísticos para resolver casos como este.
Las formas colectivas
Son un recurso inclusivo, es decir, que incluyen tanto las formas masculinas como las femeninas. Tienen una gran ventaja, y es que permiten eliminar cualquier marca de género, pero hay que ir muy en cuidado para que al usarlas no perdamos ningún matiz relevante.
Se pueden usar formas colectivas como "personal", "plantilla", "cuerpo", "comunidad" etc. Por ejemplo:
| En vez de | Se puede decir |
|---|---|
| Los auxiliares técnicos | El cuerpo de auxiliares técnicos |
| Los religiosos | La comunidad religiosa |
Las formas genéricas
Otro recurso útil para referirse a una persona concreta es utilizar formas genéricas. Esto se consigue con los nombres epicenos (los que vimos en el post anterior), los que se refieren a individuos tanto masculinos como femeninos. Por ejemplo:
| En vez de | Se puede decir |
|---|---|
| Los hombres | La humanidad, las personas, los individuos |
| Los alumnos | El alumnado |
| Los niños | Los infantes, las criaturas |
| Los ciudadanos | La ciudadanía |
| Los funcionarios | El personal laboral |
El término "persona"
No resuelve todos los casos posibles, pero sí que en según qué contextos puede ser muy provechoso utilizar la palabra "persona". Eso sí, tenéis que ir en cuidado de no utilizarlo en exceso para que luego el discurso no quede demasiado recargado.
| En vez de | Se puede decir |
|---|---|
| Los interesados | Las personas interesadas |
| La secretaria | La persona responsable de la secretaría |
| Los ancianos | Las personas de edad avanzada |
| Algunos | Algunas personas |
| El arrendatario | La persona arrendataria |
Personas de un mismo grupo
Cuando queráis mencionar profesiones, cargos o titulaciones, un recurso es hacer referencia directamente al organismo en vez de a la persona, o bien al grupo o colectivo que las engloba.
Hay que tener en cuenta que, como decía al inicio, es del todo correcto utilizar la forma masculina con un valor genérico, pero podéis utilizar otras construcciones para que no haya lugar a dudas, podéis serviros de las siguientes:
| En vez de | Se puede decir |
|---|---|
| Los fiscales | El ministerio fiscal |
| Los alcaldes y regidores | Las autoridades locales |
A la hora de utilizar un recurso u otro hay que tener en cuenta el contexto del discurso y el destinatario, así sabréis cuál es el más adecuado en cada ocasión. En cualquier caso, procurad que el discurso resulte natural y no demasiado recargado.
Desdoblamientos
Los desdoblamientos, también conocidos como duplicaciones, tienen la ventaja de hacer visible el papel de la mujer pero a la vez la desventaja de recargar demasiado el discurso: son expresiones del tipo "los alumnos y las alumnas", "los trabajadores y las trabajadoras", etc. No es incorrecto utilizarlos. De hecho hay desdoblamientos utilizados en la lengua literaria durante siglos, y además muchos de ellos se recogen todavía en los diccionarios normativos. Aun así, es preferible evitarlos y sustituirlos por alguno de los recursos mencionados más arriba.
Y si los utilizáis... ¡cuidado con las designaciones femeninas! A veces, el significado de un nombre femenino no es equivalente al significado de su correspondiente masculino. Es el caso del ejemplo que nos ocupa desde el inicio:
"El médico", por ejemplo, es un hombre que ejerce la medicina; "la médico", en cambio, no es una mujer que ejerce esta misma profesión, sino que por definición es la mujer del médico.
Lo mismo ocurre con "el general", que es un hombre que pertenece a la categoría más alta del rango militar, pero en cambio "la generala", en vez de ser una mujer que pertenece a ese mismo rango, es por definición la mujer del general.
Lo que aquí ocurre es que la sociedad avanza más deprisa que la lengua. A medida que las mujeres ocupen cada vez más cargos relevantes en el mundo laboral, la lengua irá regularizando los usos de estos términos. Es una muestra de ello "la alcaldesa", que ya no significa la mujer del alcalde, sino la mujer que ocupa la alcaldía.