El día de Navidad, el 25 de diciembre, en todos los hogares catalanes se hace una gran comida a base de escudella (sopa caliente) de primer plato, y asado de segundo con carne de ave, que normalmente se trata de un pollo relleno con prunas y piñones.
Y el día siguiente, el 26 de diciembre, la Natividad del Señor, es un día marcado por los canelones. Sin embargo, es un día que se celebra en Cataluña y en las Baleares pero no en el resto del territorio español.
San Esteban en Cataluña
El día 26 de diciembre, más conocido por los catalanes como el día de San Esteban, es un día festivo en Cataluña, pero no en España. Las teorías apuntan a dos razones posibles:
Por un lado, se dice que es debido al vínculo del calendario catalán con su pasado carolingio (ya comentamos anteriormente en un post, al hablar sobre la lengua catalana, que Cataluña pertenecía al imperio fundado por Carlomagno, a diferencia del resto de la península Ibérica cristiana).
Y por otro lado, se dice que las familias se reunían por navidad para comer, y después necesitaban un día entero para regresar cada cual a su casa, de modo que se estableció el 26 como festivo para poder hacer camino.
En cualquier caso, todos los catalanes el día 26 de diciembre celebran la festividad de San Estevan con un buen plato de canelones: siempre se hacen.
Los canelones. ¿Cocina de aprovechamiento?
La comida de Navidad suele ser un manjar tan copioso y abundante por tradición que siempre sobra comida, al menos en España. Y quizás siguiendo eso que dicen que los catalanes son algo agarrados, antiguamente no se tiraba nada. Al contrario: las familias adoptaron la tradición de aprovechar las sobras del asado de Navidad para hacer la comida del día siguiente.
Hablamos de una tradición y de un plato que originariamente está relacionado con el ahorro de comida y con el reciclaje de la carne en una época en que si no se consumía, la comida terminaba echándose a perder.
Así que con la carne del asado del día anterior, ya cocinada, el día 26 en todos los hogares catalanes se pica el pollo y se dispone para el interior de los canelones. A partir de aquí, la continuación de la receta puede ser muy variada: hay quien hace los canelones con un sofrito de cebolla tomate, pero lo más típico es hacerlos con salsa bechamel.
La curiosidad que quiero hacer ver hoy aquí es cómo se le ha dado la vuelta hoy en día a esta tradición: porque se continúan comiendo canelones, sí, pero hechos con carne picada de calidad comprada expresamente para la ocasión (así que no tiene cabida aquí la carne del día anterior) y acompañados de muchos más ingredientes.
Actualmente no es extraño encontrar canelones de setas, de foie, de atún, de espinacas, de pato o de marisco, por poner sólo algunas de las alternativas a la carne tradicional. Así que, a mi modo de ver, la idea originaria de hacer canelones para aprovechar los restos de comida que no se querían tirar se ha convertido ahora en un acto más de consumismo.